El jardín del exilio

1 diciembre, 2012

Pequeñas bocanadas de libertad

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 5:15 pm
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lDesde hace un tiempo a esta parte me he pasado de lleno y sin contemplaciones al libro electrónico. Esta tecnología me parece un avance fundamental, toda una revolución, aunque muchas personas aún se resisten a abandonar el papel, aferrándose a sensaciones como el tacto, el olor o a la presencia siempre elegante de una encuadernación luciendo en una estantería. Es una pena, porque si hiciéramos una apuesta decidida por el formato digital ahorraríamos al medioambiente, y por ende a nuestra propia calidad de vida, la tala de millones de árboles. Aparte de que, con dicho formato, podemos compartir libros y documentos de forma libre e inmediata, sin importar a qué cantidad de personas ni donde se encuentren: la difusión de la cultura y el saber se vuelven casi universales, casi alcanzan la perfección. Digo casi porque, a pesar de todo, queda por remover una importante barrera para que de verdad la universalización de la cultura, la cultura libre, así como el libre disfrute de todos los bienes esenciales para la vida (la cultura sin duda lo es), constituya una realidad incontestable: las barreras económicas —artificiales— que condenan a la miseria y a la muerte a millones de seres humanos. Para ellos esta revolución tecnológica que está teniendo lugar en ciertas partes del planeta carece de sentido y me figuro en las antípodas de sus preocupaciones cotidianas.

Eso sí, al contrario de lo que sucede con los bienes materiales, intrínsecamente limitados, el formato digital tiene la virtud de ser inagotable e imperecedero. Para algunos, sin embargo, estas cualidades extraordinarias, más que una ventaja, son fuente de muchos problemas y trae de cabeza a más de uno. Todo lo que no está sometido a la escasez y es abundante choca de frente con las sacrosantas leyes del mercado, de la oferta y la demanda (la religión de los tiempos presentes), lo cual puede resultar inaceptable para un mundo donde la economía y la actividad mercantil parece erigirse en lo único relevante y digno a tenerse en cuenta. Que se lo digan a las grandes multinacionales que dominan el mercado editorial o a las asociaciones defensoras de la propiedad intelectual. Pero lo cierto es que intentar comercializar el formato digital es como intentar comercializar el agua de los océanos; y si aún es posible, por lo menos en lo que a libros digitales se refiere, se debe a la pertinaz dependencia hacia la materialidad del papel que a día de hoy seguimos manteniendo, propiciando que la cantidad de libros electrónicos en red ni siquiera se acerque en una pequeña fracción a la monstruosa cantidad de archivos digitales de música. Pero, créanme, se trata de una cuestión generacional: en las próximas décadas el libro-papel se convertirá en una raridad, y ya nadie podrá impedir que la cultura escrita se propague sin impedimentos por todo el mundo a la velocidad de la luz. En este punto, vender libros dejará de ser un negocio, lo cual no tiene por qué resultar dramático. Tan sólo se trata de que estamos de tránsito hacia una nueva era. Que sea mejor que la actual, dependerá de nuestras acciones.

Sin embargo, siempre están los que intentan ponerle puertas al campo. Ah, sí, también quienes, a pesar de todo, están dispuestos a atravesarlas… por un módico precio. En fin, la libertad también tiene ese otro lado, por muy borreguil que se nos antoje.

El otro día compré por Internet un libro en formato epub que me apetecía leer mucho; me lo compré porque no lo encontré para descargármelo gratis. Era mi primera compra de ese tipo. Inocente de mí, pensaba que la transacción consistía simplemente en pagar y que te permitieran descargar el archivo, sin más, como debe ocurrir con cualquier transacción comercial. Tú pagas y te dan el producto. Pero no. Mi sorpresa fue mayúscula cuando descubro que te obligan a instalar en tu ordenador un programa (Adobe Digital Editions) y a pasar por un pormenorizado proceso de validación para que finalmente te autoricen descargar un archivo que no es de libre disposición, sino que viene gravado con un sistema llamado DRM (Digital Rights Management, o Gestión de Derechos Digitales), el cual impide compartirlo con otras personas, incluso leerlo en un dispositivo distinto al que hemos validado (todo ello a pesar de haberlo pagado con mi dinero).

Me quedé a cuadros. Lo primero que pensé fue: si esta democracia en que vivimos sirviera para garantizar los derechos fundamentales y no para favoreces grandes intereses comerciales, algo así estaría prohibido, sería nulo de pleno derecho. Porque las limitaciones impuestas por el DRM equivalen a comprar un coche y que el fabricante te prohíba prestárselo a tu mujer o a tu hermano o a que no te deje cambiarle el color. Es demencial.

Por supuesto, no me conformé. Busqué información en Internet y desactivé el DRM (esa especie de cinto de castidad que quieren imponernos). Ahora ya puedo compartir el libro con quien me apetezca. Es más, he ido a una página donde se comparten epubs y lo he publicado. Chúpate esa.

Estoy convencido de que la naturaleza humana tiende hacia la libertad, y cualquier dispositivo que intente limitarla, llámese DRM o lo que sea, está destinado a fracasar.

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40 comentarios »

  1. 2 preguntas: ¿de que libro se trataba? y ¿compartido por torrent..?

    Comentario por llenamelotododespam — 1 diciembre, 2012 @ 6:05 pm | Responder

    • Se trata del libro En el principio era el sexo, de Christopher Ryan y Cacilda Jethá. Lo envié a Epub.me, pero aún no lo han publicado.

      Comentario por Iván Bethencourt — 1 diciembre, 2012 @ 11:24 pm | Responder

  2. Genial el post. Sí que yo hubiera empezado por el párrafo de “El otro día compré…” y después de él todo lo demás. El tema del digital es todavía algo muy torpe, quieren hacer concesiones porque sí se han dado cuenta de que o se meten al juego o en dos días sus negocios se extinguen, pero son muy reacios a dar la libertad que se precisa. Es cosa de tiempo. El tema del digital también esta muy bien para los que quieren publicar (ya sea libros o música) y no quieren/pueden meterse en rollos de editoriales o no tienen el dinero para la autopublicación en papel. Es tan fácil como coger tu exabrupto, meterlo a pdf y saber darle caña por la red.

    Comentario por Paulus — 1 diciembre, 2012 @ 7:10 pm | Responder

  3. Maravilloso artículo. Esa es la mentalidad a seguir. El conocimiento humano pertenece a toda la humanidad. No podemos permitir que sólo unos pocos puedan acceder a la cultura. Ojalá se vaya produciendo un relevo generacional y la mentalidad de esta sociedad vaya adaptándose poco a poco a la nueva comunidad global que nos propone Internet.

    Comentario por Seider — 3 diciembre, 2012 @ 7:42 pm | Responder

  4. Hola, sólo puntualizar un par de cositas :), espero no desentonar ni resultar impresentable porque son muy oblicuas al tema que planteas (en el que estoy plenamente de acuerdo).

    Primero, los cálculos sobre impacto ecológico son como todo lo demás en este sistema socioeconómico que tenemos: escaparate y mierda debajo de la alfombra. De entrada, la disponibilidad de papel “sostenible” (es decir, de la silvicultura, no del saqueo descerebrado de masas forestales) suministra mucho más del necesario, de hecho, hay crisis en el sector, por motivos complejos (en realidad consumimos más papel que nunca), por otro lado, la cacharrería electrónica es *muchísimo* más contaminante y menos ecológica en su impacto global. Requiere minería destructiva (para obtener metales raros), refinado altamente contaminante, consumo energético muchísimo más elevado (que sale de donde sale), otros recursos que me dejo en el tintero, para suministrarnos unos productos de durabilidad dudosa (tanto por la obsolescencia programada cuanto la duración en sí mismos), y no debemos olvidar que desde los últimos 25 años no existe un soporte permanente que aguante: dejados atrás CDs y otros soportes ópticos, ni sabemos cuánto durará el disco magnético ni el recorrido que puedan tener otras tecnologías.

    Y eso sin entrar en el pequeño detalle de que en caso de colapso de la red eléctrica, apaga y vámonos. Y esto, que parece un escenario de ciencia-ficción, es lamentablemente mucho más probable de lo que a muchos nos gustaría, incluyendo escenarios de desconocimiento total de tipo natural (como erupción solar monstruosa, la última fue en el siglo XIX y de volver a suceder hoy dejaría fuera de combate todas las redes de alta tensión y dispositivos electrónicos no blindados) o de catástrofe social. Cierto que los libros arden (la tragedia de la Bilbioteca de Alejandría), y no quiero hacer apología aquí de nada, sólo “predicar” un poco de prudencia y recordar que para determinadas cosas, no es sensato poner todos los huevos en la misma cesta.

    ¡Perdón por comprimir en dos parágrafos ideas mucho más complejas! Pero espero que sean fáciles de inferir en todo el resto.

    Dicho todo lo cual, el soporte para obras acústicas da igual, claro está, porque desde el principio no se ha estabilizado un sistema de almacenamiento (y de hecho, la cinta magnética es el único soporte que sobrevive en la actualidad de los “modernos”), pero el ver impreso en papel la información verbal (y visual) no creo que fuese prudente ni ningún avance el suprimirlo, dada la relación directa entre el almacenamiento y la descodificación. Recientemente se ha publicado un estudio en el que se constata que ya hay gente que puede pasarse meses sin escribir -se entiende de forma manuscrita- dada la omnipresencia de teclados físicos y virtuales, por no prolongar más el post creo que esto no es positivo, y pienso que es fácil ver también las razones.

    Dicho todo lo cual, también me parece evidente que muchas cosas no merecen ser publicadas en papel xD (por su caducidad, por su valor efímero, etc.), en ese sentido, las tecnologías actuales son irreversibles porque en cualquier caso nos sería imposible actualmente imprimir en papeles el volumen de información que manejamos. De todos modos, espero que los libros no sólo continuen existiendo, sino que pienso que incluso debía ser la primera aproximación a la lectura que todo ser humano debiera seguir conociendo.

    ¡Felicitaciones por tu página!

    Comentario por Mr. Hipatio — 3 diciembre, 2012 @ 8:00 pm | Responder

    • Es una pena que en estos “medios digitales” tampoco se pueda aplaudir. Elogio tu respuesta y aqui mi intento de aprobación… clap, clap, clap. Un saludo

      Comentario por Jou. — 3 diciembre, 2012 @ 11:46 pm | Responder

    • Gracias por tu respuesta.

      En ningún momento abogo por la desaparición del papel, pero, como bien apuntas, en la actualidad se ha establecido un abuso desproporcionado del mismo (y en el ámbito de la Administración ni te cuento). Defiendo que parte de ese abuso se debe a que la generación actual aún está demasiado aferrada a la “materialidad” del soporte físico. Creo que debemos servirnos de las nuevas tecnologías y utilizarlas para mejorar nuestra calidad de vida, y estoy convencido de que el soporte digital nos hace avanzar en esa dirección.

      En cuanto al impacto ecológico, comparto algunas de tus inquietudes. Sin embargo, sigo convencido de que el libro electrónico es más ecológico que el papel, basta con repasar el largo proceso que recorre su materia prima hasta llegar a constituir un libro estándar. El consumo de energía es terrorífico. A mí personalmente me gustaría que las industrias fabricantes de los e-readers utilizaran materiales más respetuosos con el medioambiente y se rigieran por una filosofía que tuviera en cuenta algunas cuestiones de fondo. Por ejemplo, que los aparatos en cuestión fueran actualizables (sustituyéndoles algunas piezas), en vez de simplemente vernos obligados a deshacernos de los antiguos modelos para adquirir los nuevos. El coste de los e-readers sería más elevado, pero sólo monetariamente hablando. En conjunto nos saldría más barato a todos.

      En cuanto al consumo de energía, simplemente me remito a la 2ª Ley de la Termodinámica. Cualquier acto llevado a cabo en el universo ocasiona un coste, es imposible escapar a esta condición. No obstante, yo estaría atento, en los próximos años, a las nuevas generaciones de e-readers y aparatos electrónicos en general: ciertos avances apuntan a que su consumo de energía irá disminuyendo de forma drástica.

      Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 9:04 am | Responder

    • Si hubiese una tormenta solar de esas dimensiones preocupate más de consguir víveres impedecederos y asegurar tu casa de saqueadores y menos de leer libros.

      Comentario por LeandroTO — 4 diciembre, 2012 @ 10:36 am | Responder

  5. Poco a poco vamos alcanzando este escenario: http://es.wikisource.org/wiki/El_derecho_a_leer

    Comentario por Ignatius881 — 3 diciembre, 2012 @ 8:04 pm | Responder

    • Gracias por el aporte, el polémico Stallman siempre tiene algo valioso que decirnos al respecto (aunque a veces es demasiado “polémico” para mi gusto).

      Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 10:10 am | Responder

  6. imagino que lo has enviado a epubgratis. Ya sabes lo que ha pasado ultimamente por alla? http://rosmar71.wordpress.com/2012/10/01/epubgratis-me-ha-muerto/

    Comentario por Juanan — 3 diciembre, 2012 @ 8:19 pm | Responder

    • Gracias por la información, no sabía nada al respecto. En cualquier caso, las páginas para compartir epubs se irán generalizando, y si no estamos contentos con alguna en concreto bastará adherirnos a otra. En cuanto a los autoejecutables malintencionados, uso Linux y estoy bastante más a salvo que la mayoría.

      Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 9:14 am | Responder

  7. “Pero lo cierto es que intentar comercializar el formato digital es como intentar comercializar el agua de los océanos”. Y entonces, cuando todo sea en formato digital, ¿de que comerán los autores, si no pueden comercializar sus obras?

    Comentario por Alberto — 3 diciembre, 2012 @ 9:09 pm | Responder

    • Yo comparo el tipo de inquietud que manifiestas a las que se suscitaron hace siglos con la invención de la imprenta: y ahora, ¿de qué van a vivir los copistas?
      Los autores que pretendan hacer rentable su trabajo deben cambiar de mentalidad. Una de las posibilidades es publicar sus obras en Internet y dejar un enlace para que la gente dispuesta a ello les reporte una pequeña donación. Somos muchos los que estamos dispuestos a hacerlo, más de lo que la gente imagina. Yo soy una de ellos. Siempre que me bajo algo gratis y el autor deja abierta la opción de donar, si su trabajo me ha resultado útil o de mi agrado, desde luego que le dejo una pequeña contribución (casi siempre la cantidad sugerida). Lo hago por sistema.
      Eso sí, siempre que pueda donar directamente al autor y no a la editorial o al intermediario, que lo único que hacen es inflar los precios de forma artificial.

      Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 9:25 am | Responder

  8. Me parece genial tu opinión acerca de los derechos intelectuales y la cultura libre. Pero me pregunto: si todo es gratis en esta vida… ¿de qué vivirá ese pobre escritor que probablemente haya gastado cuatro o cinco meses (desconozco cuanto se tarda) de su vida en escribir el libro? Un libro que usted acaba de compartir sin pedirle permiso a nadie relacionado al mismo. Siento decirle que los artistas necesitan recursos para vivir, investigar y crear… Y desafortunadamente el todo gratis no hace más que estropear esta cadena… El secreto segun mi pto de vista sería que todo el mundo pagara micro precios por la cultura digital. Poquito a poquito se hace un muchito, de este modo todo el mundo colaboraría con los autores y artistas. Otro caso es deshacerse de intermediarios y que los autores reciban más por sus obras… Pero le aseguro que el todo gratis nos lleva solamente a una cultura peor.
    Un saludo

    Comentario por Etwas — 3 diciembre, 2012 @ 9:10 pm | Responder

    • yo suelo comprar juegos en el gog.com son sin DRM para después poderlo prestar en los compañeros (estos que suelen crackear los juegos) atravez de un FTP privado, muchos de ellos juegan y nunca pensó jugar a ese juego y descubren nuevos juegos, gracias a ellos he conseguido que mas de uno compre juegos, creo que los DRM hacen mas daño a la cultura que la propia copia no consentida de los usuarios

      Comentario por Fuynfactory — 3 diciembre, 2012 @ 11:17 pm | Responder

    • Aqui el tema está en meter la dichosa palabra “arte” de por medio y entonces parece que uno tenga derecho a cobrar por tener un atisbo de conciencia. Amigo… usted vive y aprende de lo que ve en su vida y sin embargo no veo que usted le pague un canon al universo por dicha gracia. Lo que ese escritor ha tenido en su buena sapiencia al escribir ese libro se lo merece a la vida. Y el tampoco paga ese canon. No tergiversemos las cosas. Cultura es conocimiento y el conocimiento es producto mismo de nuestra propia existencia. Nadie deberia de cobrar por ello.

      Comentario por Jou. — 3 diciembre, 2012 @ 11:53 pm | Responder

      • En qué trabaja usted? La próxima vez que Vaya a cobrar Su sueldo a final de mes piense en donarlo al universo… Que ha sido quien lo ha inspirado para levantarse cada mañana. Los “creadores” necesitan un mínimo de ingresos a través de sus obras. Los músicos pueden salir de gira, conciertos, etc…. Y un escritor? Es que nadie se va a poder dedicar a escribir? Es que para que usted se baje los libros gratis yo tengo que llegar a casa después de todo el día trabajando y cuando mi familia se acueste ponerme a escribir? para estar cansado al día siguiente y que al final de todo el trabajo en el que consiste un libro tengo que darle gracias al universo por la inspiración. Microprecios, tarifa plana, llámelo como quiera pero todo el mundo debe colaborar en comprar cultura. Yo no quiero hacerme rico, yo solo quiero trabajar mis ocho, nueve o diez horas diarias y que sean remuneradas.Esto muy importante, y así nos va.

        Comentario por Etwas — 4 diciembre, 2012 @ 8:39 am

      • “La próxima vez que Vaya a cobrar Su sueldo a final de mes piense en donarlo al universo…” Sé que lo ha dicho con ironía, pero es un buen consejo, créame. Yo hago muchas pequeñas donaciones, todos los meses. Por poner un ejemplo, dono todos los años una pequeña cantidad a Wikipedia, aparte de que, siempre que puedo, colaboro en la corrección de los pequeños errores ortográficos o de estilo que me voy encontrando en sus artículos. Wikipedia no vive del aire, sino de las donaciones de muchos de sus usuarios y empresas interesadas en su actividad. Quiero recalcar que este tipo de donaciones no son “desinteresadas”, a mí me interesa mucho que un proyecto como éste pueda seguir existiendo (y que lo haga sin emitir publicidad, lo cual me parece encomiable).

        Si llegara a leer uno de sus libros después de descargármelo “gratis”, siempre que dicho libro me hubiera reportado cierto grado de satisfacción, y siempre que usted habilitara un enlace donde aceptar donaciones, tenga por seguro que le dejaré una contribución. Y tenga por seguro que será más onerosa que el exiguo porcentaje que le concede su editorial.

        Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 10:26 am

    • Doy por satisfechas parte de las cuestiones que planteas en la respuesta al comentario 7. Simplemente añado, y reitero, que estrictamente hablando no pude existir nada que sea “gratis”. En realidad, la expresión “bajar” de Internet me parece inapropiada, porque lo que hacemos de verdad es compartir. Tomo algo, pero doy algo a cambio. Es lo que hacíamos todos hace años cuando copiábamos nuestros discos de vinilo en cintas casets; las intercambiábamos libremente o las regalábamos, a veces hasta nos entregaban una copia de una copia que ya nadie sabía de dónde había salido, y a nadie le parecía mal, a las autoridades tampoco. ¿Por qué ahora sí? La cuestión, por desgracia, no es el qué, sino el quién. Sólo cuando una actividad socialmente aceptada, el libre intercambio de archivos, ha puesto en jaque los intereses de ciertos grupos es cuando se ha planteado su ilegalidad, y hasta su inmoralidad…

      La tecnología cambia constantemente la relación que los humanos mantenemos con el mundo, es algo que ocurre desde la invención del fuego (o incluso más atrás). En mi opinión debemos mantener la mente abierta y aprender a adaptarnos a los cambios, sobre todo a aquellos que mejoran nuestra calidad de vida.

      Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 9:47 am | Responder

  9. gravado ??? … podría ser si tenemos en cuenta el “gravamen” que representa el DRM, pero supongo que quería decir “grabado”… ;-)

    Comentario por jesus — 3 diciembre, 2012 @ 9:21 pm | Responder

  10. La semana pasada también compré un libro electrónico. El mismo problema, pero algunos más. Se trataba de un ensayo importante para mis investigaciones, el DRM no me deja anotar en Evernote, no me deja citar, leerlo en otros dispositivos… en fin un desastre ¿Como rompiste el cinturón de castidad?

    Comentario por Rufino — 3 diciembre, 2012 @ 9:47 pm | Responder

  11. gravado con DRM?? Aghhh!! No puedo soportarlo!!

    Comentario por Alverto — 3 diciembre, 2012 @ 11:07 pm | Responder

  12. Ayer compré dos especiales de Linux-Magazine sobre la shell Linux en la web Lulu. Se trata de dos números que ya tenía en papel, pero me resultan mucho más útiles en pdf. Su precio era, aproximadamente, la mitad de lo que me costó en su día la versión impresa. No tienen DRM de ningún tipo y, si algún amigo me los pide, es posible que se los pase, de la misma manera que puedo dejarles los originales en papel. Sin embargo, eso no tiene porqué ser negativo para la editorial, ya que al hacerlo les hago publicidad. Y la publicación tiene un precio muy rezonable -no llega a los 3 euros-, con lo que lo más probable es que gracias a ello, la editorial gane clientes, o al menos su web reciba más visitas.

    En la misma web encontré otros libros interesantes y a muy buen precio, pero con DRM. Opté por no adquirirlos, y eso que no pienso hacer nada ilícito con ellos.

    Por lo tanto, no veo nada claro que el DRM beneficie a los autores. Quizas haya que buscar otras formas de explotar el negocio.

    Comentario por Lluís Llordella Puig — 4 diciembre, 2012 @ 5:24 am | Responder

  13. Yo tengo un Kindle (ya sé, no fue la mejor compra) y cuando compro un libro en Amazon me lo descarga directamente en el dispositivo y no tengo ningún tipo de restricción a la hora de compartirlo… Supongo que dependerá del distribuidor…

    Comentario por Adwoa — 4 diciembre, 2012 @ 1:31 pm | Responder

  14. Igual me equivoco, pero permiteme dudar de que sea mas respetuoso con el medio ambiente el libro electronico vs el libro de papel corriente.El ebook te generará un desecho electronico y por contra si el libro esta hecho bien tiene que venir de bosques certificados, vida mucho menor del libro electronico, consumo energetico por las recargas, obsolescencia programada…..Por lo demas buen articulo

    Comentario por juan — 4 diciembre, 2012 @ 2:20 pm | Responder

    • Como ya he dicho en otra respuesta, al sentido de tu crítica no le falta razón. Quizás sería más acertado afirmar que el libro electrónico es potencialmente más respetuoso con el medioambiente, si se utilizaran otros métodos en el proceso de fabricación y otros materiales. Desde luego, hay que luchar contra la obsolescencia programada.

      Con todo, yo lo de los bosques certificados no lo veo tan claro. El caso es que, al menos en España, la existencia de árboles centenarios (castaños, robles, hayas, encinas)ha ido descendiendo en tasas constantes año tras año, y una de las causas es que son “poco comerciales” (tardan demasiado en crecer). Dudo si, a la larga, estos tipos de bosques que alimentan a la industria papelera, en aquellas regiones cuyas especies son foráneas, ocasionan más perjuicio que beneficio, en la biodiversidad y en la calidad del suelo y los acuíferos.

      De todos modos también hay que tener en cuenta que la industria papelera es una gran consumidora de agua y que, en la producción de determinados tipos de papeles (especialmente aquellos que requieren proceso de blanqueamiento), genera mucha contaminación química.

      Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 3:06 pm | Responder

  15. Desde o outro lado do oceano, esta linda terra chamada Brasil, deixo os meus cumprimentos e te parabenizo pelo ótimo artigo, sem dúvida o papel está com os dias contados e acredito que logo a informação estará disponível para todos independente da classe social e raça.É verdade que o que ninguém ainda têm muito claro é o que será destes escritores que dependem da venda dos exemplares para ganhar a vida. Espero que com a chegada desta tecnologia não seja uma forma de inibir potenciais gênios da literatura já que viver de esmola e reconhecimento é muito complicado.

    Um grande abraço.

    Mariano

    Comentario por Mariano — 4 diciembre, 2012 @ 3:58 pm | Responder

    • La verdad, nadie tiene la llave de este apasionante futuro que están abriendo las nuevas tecnologías. Lo único que sabemos es que el mundo está cambiando (ha cambiado ya) a un ritmo trepidante y que nuestros hijos y nietos vivirán en una realidad muy distinta a la que estamos acostumbrados y que apenas hemos empezado a vislumbrar.

      Comentario por Iván Bethencourt — 4 diciembre, 2012 @ 7:54 pm | Responder

  16. ole ahí, aportando a la comunidad lo que solías recibir. QUE NO DECAIGA

    Comentario por jimmyfloyd — 5 diciembre, 2012 @ 12:42 am | Responder

  17. Yo voy tambien mucho con la idea de compartir cultura y conocimientos, pero y los escritores que viven de escribir ¿Como obtendrán ingresos? Ojo, hablo de los escritores porque lo mas probable es que los editores no tengan cabida en este esquema y para simplificar no quiero tocar a los fotógrafos, ilustradores, etc que colaboren con el escritor. ¿Será que basarán su ingreso en donaciones? ¿En presentaciones? ¿Las publicaciones serán por amor al arte y sus ingresos se basaran en otra actividad económica? En fin, que opinan…

    Comentario por Antonio Vega — 7 diciembre, 2012 @ 2:24 am | Responder

    • En mi opinión, lo que hay que hacer es afrontar con optimismo el futuro que nos abren las nuevas tecnologías. Gracias a la tecnología, y si sólo nos ocupáramos de producir y atender mediante servicios las necesidades reales de la sociedad y compartiéramos de forma equitativa tanto las tareas productivas como sus beneficios, podríamos dedicarle al trabajo (todos) menos de la mitad de lo que le dedicamos hoy día. Ese temor atávico de que las máquinas destruyen empleo es absolutamente infundado, es abordar un problema moderno con mentalidad de otros tiempos. De ese modo, el paro es un falso problema y deriva de abordar el trabajo con la perspectiva del S. XX.

      Sucede algo parecido con la irrupción del formato digital. Lo primero que aflora es la espinosa cuestión de los derechos de autor, ¿cómo van a financiarse si las obras las podemos conseguir “gratis” en Internet? Entrecomillo el gratis porque todas nuestras acciones tienen consecuencias, nada es “gratis”. Si sólo nos dedicamos a bajarnos cosas de Internet sin ofrecer nada a cambio, es posible que los artistas sólo estén dispuestos a publicar ese tipo de obras que realizan en sus ratos libres; pero si demandamos “grandes obras”, literarias o cinematográficas, tendremos que replantearnos nuestra actitud.

      Creo que la donación y el crowdfunding son el camino. Claro que para que esto sea posible, debemos cambiar de mentalidad, adaptarnos a la mentalidad del S. XXI.

      Comentario por Iván Bethencourt — 7 diciembre, 2012 @ 9:03 am | Responder

      • Muy de acuerdo Ivan.

        Sí, por desgracia ,la cosa del dinero parece que está ahi de alguna manera, incluso vemos como wikipedia, el libro libre por antonomasia, enfatiza “in crescendo” la necesidad de dineros en el arca, síntoma de que ese esquema es difícil. Por lo visto, la sociedad tendrá que desarrollar una vocación mas altruista y, al parecer, por lo menos al principio, cierto gusto por el faquirismo si me disculpas el eufemismo.

        Hasta ahora he logrado evitar romper el códigos DRM, al buscar/encontrar dentro de las opciones libres. Si ando corto de fondos prefiero pagar libros de segunda mano. Pienso que si pago, aunque después rompa el bloqueo, estaré haciendo “el caldo gordo” y “dándole de comer al monstruo DRM”.

        Dejando DRM aparte, veo mas peligroso la tendencia de acorralar al software/libro abierto/libre hacia el precipicio junto con la censura del internet, y eso no me cuadra..

        Mi postura ante DRM es “Que vaya al restaurante quien quiera y pueda pagar, pero que no me obliguen a ir”
        En cuanto a la censura opino que es demasiado poder para el censurador y eso no se controla de ninguna manera, son malos los excesos de internet, que los hay, pero es peor que alguien se atribuya el espíritu de “gran hermano” bondadoso e inofensivo. Ya sabemos de que lado masca la iguana….

        Si persiste la visión monetaria, entonces “a Dios rogando y con el mazo dando”: Tendrán que aumentar las organizaciones de ayuda para fondear estas ideas/proyectos y ahí veo pocos toreros que se avienten al ruedo, y los que están, la pasan mal.

        Afortunadamente, me suelo equivocar, y la internet/hardware/software es y será mas de lo que describo.
        Un saludo

        Comentario por Antonio Vega — 9 diciembre, 2012 @ 3:51 am

  18. No cabe duda de que el formato de libro electrónico está siendo la bomba, para los ávidos lectores, y que como negocio, el libro de papel tendrá poco recorrido. Pero, sin duda aquellos, que han vivido de ésto, o incluso, se han forrado, se agarrán al negocio, como un diputado a su escaño, agarrandolo sollozadamente mientras ve que se le escapa. Gran artículo Iván.

    Comentario por lorenzo — 1 enero, 2013 @ 9:20 pm | Responder

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    • Por desgracia mi nivel de inglés no da como para responderle a la altura que se merece. Pero, si he entendido bien, tiene Ud. toda la libertad para reproducir, comentar o recopilar lo que desee de los artículos que aquí se publican.

      Tampoco descarto la colaboración de otras personas en este blog. Eso sí, pongo como condición que se use el castellano. Si me envía un texto en inglés podría pedir ayuda para que me lo tradujeran. Es todo cuanto puedo prometer.

      Comentario por Iván Bethencourt — 27 abril, 2013 @ 9:31 pm | Responder

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