El jardín del exilio

12 abril, 2012

La maldita 2ª Ley de la Termodinámica

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 4:56 pm
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Observamos el mundo y la situación en la que se haya sumido—guerras, hambre, calentamiento global, extinción masiva de especies y ecosistemas, contaminación, etc.— y, conjuntamente con cierto pesar que no podemos evitar sentir, muchas veces emerge con arrolladora fuerza una muy tentadora idea bajo la cual solemos sucumbir a menudo con demasiada facilidad: todo se arreglará, los avances científicos han de encontrar una solución aceptable a todos nuestros problemas. Sabemos que el petróleo tiene los días contados, pero no nos importa: a pesar de que no hemos investigado suficientemente otras fuentes de energía más limpias, tenemos fe en que se acabará encontrando una que se ajuste a nuestras necesidades como un guante. Sabemos que otras materias primas del planeta son limitadas, pero tampoco nos importa: saldremos al espacio en su búsqueda; iremos al Cinturón de Asteroides y allí nos serviremos de ellas del mismo modo que si estuviéramos en un supermercado. Así de fácil. Todo es cíclico, dicen algunos, las cosas van y vienen; hoy toca crisis, mañana abundancia. En definitiva, todo se arreglará.

Observamos el mundo y, aunque no nos damos cuenta, lo hacemos casi siempre con la ingenua idea de que las cosas son eternas. Sí, desde luego, tenemos cierta conciencia nebulosa de algo que tiene que ver con la muerte, pero en la práctica vivimos de espalda al sencillo hecho de que todo llega a su fin. O, mejor dicho: sabemos que las cosas perecen de forma ineluctable pero… ¡ay!, un prejuicio hondamente arraigado en nuestra cultura, procedente de las creencias religiosas, nos hace suponer que tras el fin, tras la muerte, hay un nuevo comienzo… las cosas continúan de algún misterioso modo. Recuerden: “Nada se crea, nada se destruye, todo se transforma…” Podemos estar tranquilos, la situación adversa y dramática que nos rodea se transformará con el tiempo en algo maravilloso, y podremos mirar hacia el pasado con la ligereza de saber que sólo se trató de un mal sueño. Eso es lo que nos gustaría pensar.

Pero, si por algo ha destacado el ser humano a lo largo de su historia es por una persistente tendencia a manipular toda información susceptible de revelarle la cruda realidad. En este sentido, ningún enunciado científico resume mejor lo que es el mundo y la condición humana que la Segunda Ley de la Termodinámica, la cual se resume en lo siguiente: todo sistema físico tiende hacia el desorden o, más propiamente, hacia la entropía. Si dejamos caer una gota de tinta en un vaso de agua veremos cómo la misma se va disolviendo de forma progresiva e irreversible; racionalmente no cabe esperar que la tinta disuelta vuelva alguna vez a su estado original, que vuelva reunirse en una gota perfecta. De este modo, sí, desde luego, “nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”, como reza la Primera Ley de la Termodinámica refiriéndose a la energía, pero… pero… ¡ay!, todo se dispersa inexorablemente con el simple paso del tiempo… Y si es cierto que la energía original sigue estando ahí, también lo es que, llegados a un punto de inevitable desorden, nos va a resultar tan imposible echar mano de ella cuanto juntar un balde de arena cuyos granos han sido esparcidos en varios kilómetros a la redonda.

La Segunda Ley de la Termodinámica es muy puñetera, es todo lo contrario al espíritu romántico; nos dice de una forma muy contundente: “nada, NADA, jamás de los jamases, podrá volver a ser como fue en un principio”. ¡Nada! A lo mejor piensas que si, por ejemplo, te metes a ordenar tu habitación puedes dejarla como antes, como cuando nuestra mamá la dejó ordenada. Pero no, tampoco, porque, aunque te parezca increíble, la cantidad de desorden que vas a generar en el universo va a ser mayor que el logrado con el aparente orden que hayas conseguido establecer. La energía que ha consumido tu cuerpo (y que deberás compensar con la muerte de otros seres, con el transporte de los mismos desde su fuente hasta el supermercado, su conservación en la nevera, etc.), la mayor cantidad de dióxido de carbono que has expulsado a la atmósfera debido al esfuerzo y el propio desorden que todo ello ha ocasionado en tu organismo ha contribuido a que la entropía del universo, de nuestro entorno, aumente en mayor medida que el orden que intentabas restaurar. Es más, cuanto más esfuerzo dediquemos en intentar restablecer el orden, de hecho, ¡más desorden provocaremos! No hay escapatoria, es decir, estamos jodidos. La misma vejez puede ser definida como un aumento en el desorden de nuestro organismo. Nada puede detener este proceso (otra cosa es que consigamos retrasarlo).

Es importante tener siempre en mente este principio de la termodinámica, evitaremos caer más de una vez en el engaño. Por ejemplo, cuando nos hablan de energías limpias… Ay, ay, no existen energías “limpias”, NADA sale o entra en este mundo “limpiamente”. Existen energías que son más limpias que otras, pero en última instancia todas generan algún tipo de desorden, algún tipo de descompensación que en un momento dado generarán ciertos desequilibrios para la vida de los seres humanos, ahora o dentro de cuatrocientos años. No, amigos, el reciclado no es ninguna panacea: la energía que se utiliza para reciclar genera más residuos (sobre todo hacia la atmósfera) que aquellos que en un principio se intentan reaprovechar (lo que habría que hacer es generar menos residuos, por ejemplo, reutilizando). Invertir en sistemas de producción más eficientes y menos contaminantes es mucho más barato que comprar productos made in China o made in lo que sea, aunque a priori parezcan más caros y tal vez, debido a ese sobrecoste aparente, nos veamos forzados a consumir menos y de un modo más responsable.

Maldita Segunda Ley de la Termodinámica: por su culpa nadie vendrá a salvarnos o resolver nuestros problemas de una vez por todas. Es la puta Ley de Murphy en acción: nos dice ni más ni menos que… ¡las cosas siempre van a ir a peor!, y lo que se arregla por un lado se desarregla doblemente por el otro… Menuda basura. Pero es lo que hay. Definitivamente.

Ahora bien, a lo mejor prefieres seguir autoengañándote. Ese ya es tu problema.

5 comentarios »

  1. Hace unos días, andaba yo cavilando sobre este tema de la Entropía, que hace (muchos) años supuso para mí un salto cualitativo en lo que respecta a la interpretación del mundo y por ende de mi propia existencia, o al menos, una pespectiva de ella. Te enlazo con este pdf que supongo que será de tu agrado: http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lap/carmona_c_dc/capitulo1.pdf. Un saludo de tu “suscrito” Román.

    Comentario por Román — 12 abril, 2012 @ 6:03 pm | Responder

    • Gracias Román, gran aporte, un documento muy interesante. Un lujo tenerte como seguidor del blog. Saludos.

      Comentario por Iván Bethencourt — 12 abril, 2012 @ 8:00 pm | Responder

  2. Jope¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Yo que me estaba imaginando a Zapatero o Rajoy vestido de superman rescatando al mundo……….me has cortado todo el royete¡¡¡¡¡¡¡
    Pos si que estamos jodidos, tantos años sobre la tierra y no sabemos cómo funciona todo esto.

    Comentario por caco — 17 abril, 2012 @ 4:02 am | Responder

  3. Una investigación realizada en la Universidad de Washington ha descubierto que es posible crear orden en un sistema complejo introduciendo desorden. Utilizando una red de osciladores o péndulos, comprobaron que si introducían fuerzas aleatorias a cada uno de los osciladores, el sistema adquiría un orden y los osciladores se sincronizaban unos con otros. El descubrimiento arroja nuevos elementos sobre los comportamientos de los sistemas complejos y puede tener aplicaciones más allá de la física, por ejemplo en el campo de la neurología.
    El desorden puede producir orden, según un estudio computacional realizado por un grupo de físicos de la Washington University de St. Louis. El estudio descubrió que se puede generar orden en el funcionamiento de un sistema complejo introduciendo desorden en él, tal como explican en un artículo publicado en la revista Physical Review Letters.
    Ir a: http://www.latrinchera.org/foros/showthread.php?5596-El-Orden-es-un-caos-controlado

    En consecuencia, me agrego al debate. ¿Nos irá peor?; ¿El Atlante cederá ante el peso de la civilización luego de charlar con Murphi y se la arrojará al puñetero Ades?. Que la humanidad exista es, ante todo, una imposibilidad estadística. Así, mi buen amigo, pienso que la marcha relativa del péndulo humano indica su constante contradicción: todo lo bueno destina en caos, pero también todo lo malo no es suficiente o definitivo por la circunstancia misma de la transformación y aunque actualmente la humanidad se atragante bastante con los frutos de su Πολιτισμός tecnológica y sus frutos puedan llegar a intoxicarla, sospecho que apaleada por irresponsable, terminará por aprender a ser más conciente.
    A propósito, si viviéramos en la Edad Media, a mediados del siglo XIV, diríamos: peste, fame e belli, Libera me Domine y por cierto en Europa, los estragos de tales calamidades diezmaron la población, pero al mismo tiempo, tal reducción poblacional, resultó en su propio incremento posterior, al descanzar la tierra, por ejemplo, con lo cual la población pudo alimentarse mejor, más tarde. Cambió, si el sistema social, al resquebrajarse el mundo feudal. Ni que hablar, del revolucionario y racional Siglo de las Luces y principios del siguiente, cuyo desquicio, Goya supo representar en forma magistral.
    Por ello, pienso que el caos existente es la herramienta mediante la cual se posibilita un nuevo órden, en este caso, social. No se puede garantizar si el nuevo órden en gestación, tecnológico e informático con sus bemoles será más feliz o más pleno, pero sí, que el caos producto de la irresponsabilidad humana o producido por algún suceso cósmico, también puede redundar doblemente en beneficio humano, con el inexorable y doloroso costo. En todo caso, sobre la frente, Murphi lleva un Atlante impreso al que puede mirar sólo si observa el movimiento no tan preciso del péndulo espejo. Abrazo. Julio

    Comentario por Julio César — 3 junio, 2012 @ 4:32 pm | Responder

    • Gracias, Julito, una gran aportación. Como recordaba nuestro compañero Román, la entropía no es sino una tendencia empujada por la energía primigenia del universo que desemboca en un desorden perfecto, esto es, en un orden perfecto y plano. Tan perfecto, de hecho, que será su falta de irregularidades lo que provocará un falta de interactuación dentro del sistema, imposibilitando que la energía vuelva a ser dinámica y creadora. Y es que la vida depende dramáticamente del caos contra el que intenta luchar. Es la contradicción hecha carne, y nunca mejor dicho.

      Saludos!

      Comentario por Iván Bethencourt — 3 junio, 2012 @ 8:14 pm | Responder


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