El jardín del exilio

19 mayo, 2012

La riqueza

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 4:37 pm
Tags: , , ,

Hacerse rico es el sueño de todo ser vivo que se precie —por lo menos de casi todos (¡aunque hay algunos que son más “vivos” que otros!)—, una aspiración absolutamente legítima e irreprochable de la que todos participamos en la medida de nuestras posibilidades. Pero… ¿qué es realmente la riqueza? Normalmente asumimos que consiste en la acumulación de capital y bienes materiales concentrados bajo el dominio de un individuo particular. Sin embargo, no es ni de lejos la única forma de considerarla.

Pensemos, por ejemplo, en el aire que respiramos. La teoría económica nos dirá que el aire es un bien abundante cuyo usufructo no acepta ningún tipo de restricción. Es decir, el aire no puede ser comercializado, y con eso zanjamos la cuestión. Ahora bien, eso no significa que disponer de aire puro, o al menos respirable, no tenga un coste económico contante y sonante. En verdad, el hecho de que la humanidad y los demás seres vivientes cuenten con suficiente aire para poder subsistir posee un valor altísimo (sí, sí, en euros). Seguramente trillones y trillones y trillones (ningún libro de contabilidad sería capaz de recoger una cantidad tan astronómica de ceros). No existe ninguna empresa aseguradora, banco, ser humano alguno que pueda asumir el coste real que supondría. Pero claro, como el aire no puede ser almacenado bajo el colchón tendemos a pensar que es “gratis”, cuando en realidad lo que significa es que… pertenece a todos.

Es importante ampliar el concepto que normalmente tenemos de la riqueza. Cuando nos encontramos ante un ecosistema del que puede extraerse, por ejemplo, petróleo son muchas las voces que, incluso con buenas intenciones, se alzan en favor de su explotación con la esperanza de generar una gran riqueza y progreso para la región. La ecuación parece perfecta: gana la multinacional, lo cual hace crecer el producto interior bruto tanto del país donde tiene lugar la operación como de aquél donde está radicada; se genera empleo y aumenta el bienestar de la población (pensiones, becas, mayor cobertura social en general); se mejoran las condiciones materiales de la población indígena o autóctona, cuando la hay, su acceso al agua potable o a los centros de salud, etc. Al fin y al cabo no se sabe de nadie que haya hecho fortuna vendiendo trocitos de selva o cubos de agua marina, así que ¿por qué no aprovechar la ocasión? Eso sí, oponerse por sistema a la explotación de recursos endógenos en determinados entornos naturales tampoco es la solución.

La clave puede estar en la riqueza REAL resultante, sin necesidad de reducirla a una simple cuestión de dígitos bancarios. Hay ciertos activos económicos, como el medioambiente, que no pueden ser computados de esta forma. Hablamos de activos cuya riqueza no sólo es imposible circunscribir a un sólo individuo o a un grupo limitado de ellos, sino que su valor radica precisamente en el hecho mismo de que se compartan. Luego es absurdo siquiera plantear la sola idea de que alguien pueda apropiárselos, porque ello significaría ni más ni menos que echarlos a perder, como de hecho ha venido sucediendo todas las veces que lo hemos intentado.

Sacar rendimientos de bosques, selvas o fondos marinos (incluso del aire que respiramos) es cuestión de mejorar el modo en que dicho entorno y sus recursos son aprovechados y compartidos por todos, sin excluir a nuestros hijos o a nuestros nietos. No ayudará a llenarnos los bolsillos, pero estaremos promocionando un tipo de riqueza que es fuente de felicidad y bienestar.

Y pregunto yo: ¿no se asemejará la riqueza a la felicidad misma, cuya plenitud sólo se alcanza en tanto es compartida sin restricciones con los demás? Pero es que… ¿no deberíamos medir la riqueza por la cantidad de felicidad que sus activos son capaces de generar a la humanidad y todos los seres?

Quizás deberíamos recuperar el asombro que sintieron las tribus indígenas de América ante los conquistadores cuando éstos les plantearon comprar sus tierras. Acertaron en el diagnóstico cuando se dieron cuenta de que estaban locos.

3 comentarios »

  1. Que gran verdad, Felicitaciones Ivan

    Comentario por Clara m. — 27 mayo, 2012 @ 10:43 am | Responder

  2. Mmm, ¿al final querías decir …les plantearon comprar sus tierras.? Porque si es “comparar” no lo capto. Un gusto leerte.

    Comentario por GCC — 15 julio, 2012 @ 11:57 pm | Responder

    • Sí, se trataba de un error. Ya está corregido. Gracias y un saludo.

      Comentario por Iván — 16 julio, 2012 @ 7:04 am | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: