El jardín del exilio

16 junio, 2012

De rescates y enredos

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 10:11 pm
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Mucho se habla en los últimos días de rescates, a los bancos y a los estados (en realidad casi no se habla de otra cosa). Un rescate: uno está en apuros y viene alguien y nos salva. Pero, por alguna razón, cuando hablamos de ese excéntrico y complejo edificio al que hemos llamado Economía Financiera las cosas por desgracia no son tan sencillas. Porque resulta que los gobiernos están rescatando a unos bancos cuya deuda deriva de haber comprado la deuda de los mismos gobiernos que proceden con el rescate. Esto… ¿alguien entiende algo? ¡Menudo lío! Pero es que… antes de que el Estado hubiera incurrido en esa misma deuda que se vio obligado a financiar a través de los bancos… éste se había endeudado de forma escandalosa para tapar los agujeros que los bancos habían causado en los depósitos de sus clientes debido a sus inversiones temerarias… Yo tampoco lo entiendo muy bien, pero para intentar explicarlo a mí se me ha ocurrido la siguiente historia.

Vamos a poner que un día tú, que te llamas Representante del Estado, resuelves vender tu coche en unas condiciones muy favorables a un fulano que se hace llamar Banco, todo ello a pesar de que conoces desde hace mucho su fama de oportunista y liante. Pero, claro, lo que pocos saben es que le debes muchos favores, de modo que se supone es lo mínimo que puedes hacer por él. Entonces el Sr. Banco, haciendo honor a su fama, te comunica pocos días después que no puede pagarte el coche; al parecer ha perdido casi todo su dinero, y el coche mismo, en una serie de apuestas de alto riesgo. Y lo más gracioso de todo es que el tío se queda tan ancho. Como el Sr. Banco te cae tan bien —le debes tantísimos favores— consideras la posibilidad de perdonarle la deuda, pero hay un problema: resulta que tú tampoco habías terminado de pagar el coche… Eso significa que estás en un pequeño aprieto, si no pagas lo que debes vendrán los acreedores a por ti. En un acto desesperado decides pedir un préstamo, pero… no utilizas el dinero para saldar tu deuda. No, no. ¡Lo usas para dárselo al Sr. Banco y así éste poder dártelo a ti! Has leído bien. La operación parece de locos —más bien de gilipollas—, pero la cosa no termina ahí. A ver, tú le has dado dinero al Sr. Banco para que éste vuelva a dártelo a ti, pero, como el Sr. Banco es un liante… ahora él decide cobrarte intereses sobre ese mismo préstamo, con lo cual no sólo le debes dinero a los acreedores que te vendieron el coche: ¡ahora resulta que también le debes dinero a él!

Eso, hagamos un punto y aparte a ver si logramos clarificar esta situación absurda. ¡Porque mira que es absurda! Pero, bien, centrémonos. De modo que, así es: el Gobierno de turno no sólo debe el coche sino que además le debe dinero al mismo chorizo que lo hizo desaparecer… Es para mearse de risa. Pero, claro, tú tampoco tienes dinero para hacer frente a esta nueva deuda, de modo que el Sr. Banco sigue en una situación de falta de liquidez. Y tú te preguntas, ¿cómo coño hago para recuperar mi coche? La cosa se complica. A ver. La falta de liquidez del Sr. Banco le lleva a la quiebra, entonces éste se presenta en tu puerta con cara de circunstancia y te anuncia que no vas a volver a ver el maldito coche en tu vida, a menos que… tú pongas una serie de billetes en su mano de modo a poder él reflotarse económicamente y así poder finalmente pagarte el coche… Reflotarle a él te sale mucho más caro que comprarte un coche nuevo, pero no olvidemos que tú sientes un gran aprecio por el Sr. Banco. Y así es como vas y pides un nuevo préstamo y lo pones en manos de tu gran amigo el Sr. Banco.

El rescate ha concluido. O no. Porque… ¿de dónde se supone que vas a sacar el dinero para pagar la gran deuda que has adquirido? Todo el mundo sabe que no puedes pagarla, es demasiado grande para tus posibilidades. Y ese es otro gran misterio de los días que corren: si tan evidente resulta el hecho de que no vas a poder pagar la deuda, ¿por qué hay fulanos que te conceden préstamos? Un momento, ¡ya lo pillo! Porque a éstos también habrá que rescatarlos…

Y puede que tenga que venir el mismísimo Dios en persona para hacerlo posible.

Amigos, el mundo se ha vuelto loco de remate.

1 comentario »

  1. He cogido el truco (yo no creo en los gilipoyeses e ignorantadas) de estos señores “cum lauden” en prestigiosas Universidades de esos mundos de Dios, aunque algunos son sobresalientes de alguna de aquí (casi peor)… lo único que saco en claro de todo esto, es que se han reido y se siguen riendo de nosotros, y han hecho de unos miles de euros unos cuantos millones. Tampoco creo en las Universidades y la enseñanza. Ahora, con 45 años de edad, y trabajando desde los 21, me he dado cuenta que la enseñanza que no tiene una base de práctica en la empresa, y a los estudiantes que sólo quieren ganar dinero sin escrúpulos, me han hecho un flaco favor, obteniendo de mis impuestos, el dinero suficiente para financiar sus estudios y sus magníficas becas… Sigo fustrado… pero vivo…. lore

    Comentario por loren — 16 junio, 2012 @ 10:42 pm | Responder


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