El jardín del exilio

16 agosto, 2014

El cinismo nuestro de cada día

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 7:33 pm
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risa forzada bLa mejor forma de definir el cinismo, como actitud moral, es equiparándolo a la obscenidad y la falta absoluta de vergüenza, sobre todo en la esfera pública. Concretamente se aplica a la hora de mentir, engañar y negar la más cruda evidencia con esa cara de no haber roto un plato, fingiendo sorpresa, estupor y hasta la más afectada indignación. En un mundo donde la verdad es destripada, cosida y recosida hasta quedar irreconocible, donde quienes la sostienen, a pesar de todo y casi contra toda lógica (la del sistema), se arriesgan a ser acusados de enemigos, terroristas, perroflautas o a acabar delante de un juez, el cinismo se ha convertido en el paisaje de fondo que envuelve la realidad mediática con la que nos bombardean a diario, hasta dejarnos atontados. Ya ni sentimos ni padecemos.

Este profundo aturdimiento en el que nos hayamos sumidos, como si nos hubieran noqueado de un puñetazo (¿y no ha sido eso, literalmente?), es lo único que explica que nadie haya matado de un tiro al presidente del gobierno español después de su última comparecencia ante los medios de comunicación, hace poco más de una semana, en el acto que antecedía sus vacaciones estivales. También hay que reconocer el mérito de los guionistas que le asesoran, esos que se inventan la realidad en los despachos y luego nos la echan encima con purpurina a través de su extensa red de medios de comunicación afines. Sus mentiras han alcanzado un grado de elaboración y fantasía dignos de los cuentos de Walt Disney.

Vino a vendernos lo bien que se recupera España, la increíble cantidad de empleo que se está creando y lo estupendamente que nos va a ir a todos en el futuro. El acto, con un Rajoy sonriente como pocas veces, contenía un mensaje subliminal de crucial y estudiada importancia mediática: se pretendía escenificar de forma oficial, con una ristra de datos estadísticos positivos recién salidos del horno (la mayoría trucados o incompletos), el tan esperado final de la crisis económica.

Lo cierto es que si despojamos a los datos de las gruesas capas de cinismo con las que tan creativamente vienen recubiertos apenas nos queda nada, quizás un cuerpo famélico tiritando de frío a punto de entrar en coma. “Por primera vez desde el inicio de la crisis se está creando empleo de forma sostenible”, dijo. Y, sí, quién lo va a negar, se está creando empleo… Pero, claro, resulta que por cada empleo a tiempo completo que se destruye se crean dos contratos de dos o tres horas, con lo cual se reducen las horas efectivas trabajadas en el cómputo total (pese a que en las estadísticas figuren mayor número de contratos), lo que significa que, en la práctica, se sigue destruyendo empleo y, en consecuencia, empobreciéndose la clase trabajadora… En términos de panadería podríamos decir que no se está horneando pan nuevo, tan sólo se está repartiendo (de una forma más equitativa, eso sí) el pan duro que ha quedado atrás después de que unos pocos se llevaran alegremente el que había.

Pero, tranquilos, nos asegura Rajoy, las cosas irán a mejor. Y, una vez más, tiene razón: las cosas irán a mejor. Claro que sí. Dentro de dos o tres años puede que las condiciones laborales mejoren un dos o un tres por ciento… Si lo trasladamos una vez más a términos de panadería, cabría decir que pasado ese periodo de tiempo, además del pan duro, a lo mejor hasta nos podemos permitir una rebanada de pan fresco. Seco, tampoco nos flipemos. Pero no perdamos la esperanza, porque si se cumplen las previsiones dentro de cinco o seis años ya viene el despiporre padre: dos rebanadas de pan y hasta un poco de mermelada con que untarlas… Y remata el bueno de Rajoy: “yo estoy muy satisfecho”.

Ya ven, su nivel de cinismo solo puede ser superado por un acto de sodomía.

Es evidente que nadie puede aspirar a un futuro digno en semejantes condiciones de precariedad y sueldos bajos. Y ya ni hablemos de un proyecto de vida: una vivienda, fundar una familia, una actividad que te permita crecer como persona. Vamos, ¿de qué estamos hablando? ¿Qué es toda esta mierda?

Lo peor de todo es que nos tragamos estas toneladas de cinismo a conciencia, con absoluto conocimiento de causa. Nadie es tan estúpido como para no darse cuenta. O sí. Pero, como reza el dicho: el ser humano es un animal de costumbre. Y el cinismo ya forma parte del pan nuestro de cada día, es esa pátina de normalidad y patetismo con la que el discurso oficial cubre las montañas de basura que hace mucho han dejado de caber debajo de la alfombra. De hecho, uno mira alrededor y nadie diría que estamos en medio de una crisis de caballo o que nuestros derechos están siendo pisoteados. Por increíble que parezca la vida sigue (casi) como si no sucediera absolutamente nada…

Bravo, Sr. Rajoy.

P.S.: Si gana usted las próximas elecciones tendrá en mí su más incondicional admirador.

2 comentarios »

  1. Mi estimado Iván:

    ¿Te cabrea lo que dice y hace Rajoy? ¡Si vivieras en México seguro ya tendrías varios infartos por lo que hace y dice Peña Nieto!

    Abrazos.

    Comentario por gato2707 — 17 agosto, 2014 @ 4:30 am | Responder

    • Más que lo que dice Rajoy lo que realmente me cabrea es el modo en que aceptamos sus mentiras, el modo en que asumimos “que esto es así”. No puedo conformarme.

      Saludos

      Comentario por Iván Bethencourt — 17 agosto, 2014 @ 7:15 am | Responder


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