El jardín del exilio

17 marzo, 2017

La igualdad, el pastel y el hambre

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 7:54 pm
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Reparto del pastelEn estos días está teniendo lugar uno de esos debates que no conducen a nada, de esos que vienen con el sello inconfundible de esta modernidad —líquida, que diría Zygmunt Bauman que nos ha tocado vivir: sin matices, sin perspectiva histórica y flotando en la más absoluta superficialidad de los datos (lo que, ni más ni menos, viene a ser la tan mentada post-verdad). En estos días la gente se pregunta, no sin algo de razón, por qué el gobierno —de las comunidades autónomas en este caso, aunque con la complicidad del gobierno central— se ha sacado de la manga la ocurrencia de que las herencias deben estar gravadas con impuestos. Y, bueno, ha prendido la indignación. Dicen, «no tiene sentido, los bienes que yo lego a mi muerte ya se llevaron en su día la mordida correspondiente de Hacienda, ¿a santo de qué nos vienen ahora con eso de que debemos volver apagar por ellos?, ¡es una medida confiscatoria!»

Quemados por la llama insaciable de los recortes sociales y presupuestarios al uso, ya lo que nos faltaba —se sigue escuchando por ahí— es que nos crujan por dejarle una pequeña herencia a nuestros hijos, castigados como están, y como si fuera poco, por el paro y la precariedad laboral. La cosa se ha ido calentando y ya han surgido campañas de recogidas de firmas en Internet y hasta se ha convocado una manifestación.

Inhalo profundamente y, a continuación, no puedo evitar soltar un largo y fatigado suspiro. No, la cuestión que subyace a este asunto no puede ventilarse en dos líneas, por mucho que así lo demande la cultura (in)mediática del titular fácil y la crónica irreflexiva. Fíjense por dónde, haría falta recuperar ese arte milenario, ya casi olvidado, de tomar cierta distancia de las cosas y, en el silencio del amor —como diría el inolvidable rey del desierto de Ciudadela, de Antoine de Saint-Exupéry—, sopesar cuidadosamente los elementos que se presentan a juicio, sin restar un ápice a sus contradicciones intrínsecas. Qué lujo.

Tomemos distancia, pues.

Lo que la mayoría ignora, porque hoy en día hemos optado por obviar todo lo fundamental, es que desde hace mucho tiempo se conoce a ciencia cierta, de forma exhaustiva incluso, que los dos principales mecanismos culpables de crear y hacer aumentar la desigualdad en las sociedades son, precisamente, la herencia y las rentas del capital. No existe mejor garantía de preservación de la desigualdad que permitir que ambas fórmulas patrimoniales campen por sus fueros. De modo que, amigo, si resulta que te has sumado a la ola de peticiones que clama a favor de la supresión de impuestos a los derechos de sucesiones, enhorabuena. Te has lucido. Si te reconforta saberlo, la oligarquía está en pie aplaudiéndote hasta con las orejas.

Por supuesto, la historia no termina ahí. Está claro que una pequeña herencia recibida por parte de un sufrido ciudadano de clase pobre o media no causa ninguna «turbación» en las fuerzas que alientan la desigualdad, eso lo puede ver cualquiera. Entonces, qué. La respuesta, como casi siempre, está más allá de un simple sí o un simple no. Probablemente, la solución consista en establecer tramos impositivos progresivos, dejando el tramo más bajo exento. Voilà.

Sin embargo aún resta mucha tela por cortar, y no me resisto a coger las tijeras. Al lío.

Por increíble que parezca, el mundo está lleno de gente que disfruta disparándose en el pie. La «cultura» nos ha alienado hasta tal punto que suman millones los que se unen en causa común para defender los intereses de las élites resulta cómico, pero ellos se lo toman muy en serio, cuidado. Aun cuando la verdad científica se imponga por encima de las ideologías y las creencias, siempre está el típico que se sale por la tangente dispuesto a defender que lo de uno es de uno y que ninguna ley impositiva debería entrometerse en la sacrosanta voluntad individual de legar lo que nos plazca a quien nos plazca. Y te lo pintan como algo que tiene que ver con la «libertad». Ay, Dios.

Desde hace mucho estoy convencido que una de las frases más perversas que se han pronunciado en la historia fue la proferida en su día por la insigne Margaret Thatcher cuando dijo aquello de «la sociedad no existe». Si te lo has creído, buena suerte. Pero lo cierto es que, pese a la omnipresente propaganda neoliberal que ha pasado a inundar cada rincón de nuestra existencia, el ser humano adquiere su significado pleno en un entorno social solidario cuyos intereses particulares se encuentran profundamente entrelazados y anudados. En este contexto, el reaccionario concepto de libertad que intentan imponernos no hace sino triturar sin tapujos la esencia más fundamental de lo que somos. ¿Y ello para qué? Pues para que puedan dominarnos sin que tan siquiera nos demos cuenta…

Vamos a explicarlo como si estuviéramos en una clase de parvulario. Disculpen, pero es que el proceso de alienación al que aludía antes ha sido tan brutal que nos hemos quedado desnudos y tiritando. La rabiosa propaganda capitalista neoliberal ha derruido sin piedad todo el saber que la humanidad había acumulado a lo largo de los milenios. Nos encontramos como si emergiéramos de una escena apocalíptica en la que todo, absolutamente todo, ha sido arrasado por una inmensa catástrofe. Créanme, es en ese punto tan crítico en el que nos encontramos. Por eso a veces hace falta explicar las cosas más básicas de la vida desde el a,e,i,o,u.

Imagínense que en el centro de una enorme mesa redonda hay un suculento pastel de tamaño considerable, el cual representa todos los bienes y medios de producción de una sociedad concreta. Alrededor del mismo se sientan entorno a un centenar de comensales dispuestos a repartírselo vamos a decir, la sociedad misma, pero no todos acuden en pie de igualdad. Resulta que unos y otros acuden pertrechados con platos de distinto tamaño. Uno de los comensales, por ejemplo, gracias a que posee un plato verdaderamente descomunal se sirve para él solo casi la mitad del pastel. Luego se encuentran otros siete u ocho cuyos platos son algo menores, aunque más de la mitad de grandes que uno normal; se reparten entre ellos unas porciones nada desdeñables. Los demás se conforman con unos platitos que más bien podrían prestarse para portar una taza de café. Ante la evidencia de que son demasiados para repartirse lo que les ha quedado, y puesto que se ha desatado una guerra de codazos en la que se imponen los más diestros y despiadados, algunos se escurren directamente debajo de la mesa para hacerse al menos con las migajas que vayan cayendo.

Pues bien, amigos, este es más o menos el estado actual del mundo en que vivimos. Pero la desigualdad de facto, estructural, que se ha descrito es solo uno de los problemas, la cosa no termina ahí. Porque resulta que el individuo del plato descomunal y sus siete u ocho adláteres, con platos también muy grandes, aunque no tanto, se ven atrapados en un bucle ascendente. Cuanto más comen, más engordan; y cuanto más engordan, más comen, luego, más cantidad de pastel consumen… Lo mismo sucede con los demás comensales, aunque en sentido contrario: cuanto menos comen, más adelgazan; y cuanto más adelgazan, menos comen. Y, bueno, llegados a un punto crítico, si uno de estos últimos comensales tiene suerte de que otro de su misma condición muera de hambre, podría agenciarse un trocito adicional de pastel con el que seguir subsistiendo un tiempo más…

Alguien con un poco de humanidad y que presenciara esta situación absurda podría sugerir entonces que se implantara un régimen de reparto más distributivo. Consistiría simplemente en hacer con que los comensales que se llevan los trozos más grandes dedicaran una pequeña porción para añadirla al reparto de los menos favorecidos. También entrarían en la misma ecuación algunos comensales con platos pequeños que pudieran permitirse algunas migajas de excedente. En eso consiste ni más ni menos un sistema redistributivo de la riqueza, y es el motivo por el que es tan necesario gravar como es debido a las grandes fortunas, principalmente cuando son legadas en régimen de herencia o cuando obtienen rentas derivadas del capital (sin dar un palo al agua). Es importante explicar muy bien esta cuestión, porque los sistemas resdistributivos de la riqueza que existieron en el pasado se están yendo al garete. Y desde entonces la desigualdad no ha dejado de crecer.

Pero ahora hay que fijarse en algo muy importante. Atento.

Incluso en los sistemas redistributivos mejor ideados nunca, jamás de los jamases, se ha llegado a cuestionar la base misma de la desigualdad. La redistribución es una fórmula que se inventó para paliarla, nunca para erradicarla. Hay que despojarse de todos los prejuicios sociales que nos han inoculado para darse cuenta de lo fuerte que es esto. A ver si me explico: nadie y repito: nadiecuestiona la validez de un modelo que permite a una minoría zamparse cantidades ingentes de pastel mientras otros seres humanos mueren de inanición. Si acaso, de lo que nos preocupamos es de que a estos últimos les lleguen unas cuantas migajas…

Algunos listillos vendrán a decir que la igualdad es una utopía, porque está claro que todos somos desiguales en algún aspecto, de modo que los defensores de la «igualdad» lo que venimos buscando es cercenar las diferencias como haría un sistema fascista. ¡Ay, la hipersimplificación de las ideas! Qué daño causan. No, no eso lo que está en juego, sino algo mucho más sencillo. Está claro que todos somos diferentes y desiguales, qué duda cabe, de lo que se trata es de erradicar la desigualdad ESTRUCTURAL. Luego unos comerán más (según sea su genética, sus aspiraciones deportivas o de otra índole) y otros menos, pero todos y esta es la claveen un plato del mismo tamaño.

Date cuenta, no está mal luchar por un sistema más redistributivo de la riqueza. Pero si somos valientes y queremos avanzar en la dirección correcta, hay que empezar a cuestionar el sistema desde sus cimientos. Ese que tan bien nos han implantado en el cerebro.

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11 comentarios »

  1. No comparto tu punto de vista, no creo que las grandes desigualdades que hay entre los miembros de nuestra sociedad se solucionen con tasas impositivas en las herencias de padres a hijos. Estos impuestos a lo sumo van a conseguir reducir o mitigar el déficit público de las administraciones públicas locales y/o autonómicas, pero solamente en un corto periodo acorde con la progresiva muerte de una generación que pudo ahorrar y adquirir bienes transmisibles en herencia.

    La administración pública local y autonómica en estos años de bonanza económica con el boom inmobiliario se lanzaron a una espiral de gastos en inversiones, aumentos de plantilla, oferta de servicios, y sobretodo malversación de caudales,… En esos años pasados esto era posible sin provocar ninguna fisura social, porque la actividad económica y la actividad financiera a su alrededor generaba suficientes recursos impositivos para satisfacer esa vorágine creciente de sueldos elevados,alquileres, servicios, remodelaciones, urbanizaciones nuevas,..

    Una vez se acabo el boom inmobiliario y el auge económico, al disminuir la actividad económica, automáticamente se ha reducido el ingreso masivo de caja para alimentar esos entes públicos. Y esos déficit o dificultades para ofrecer todos los servicios que la población requiere y demanda están enquistados, no tienen una solución con el actual sistema monetario y económico. Cada vez habrá más necesidad de recursos y cada vez habrá menos ingresos impositivos porque el panorama laboral cada vez esta más degradado, el tejido empresarial cada vez es más reducido y en la población hay un proceso inexorable de envejecimiento generalizado ( con el consiguiente aumento de demanda de servicios y disminución de consumo y pago de impuestos.)

    La actividad laboral y económica no puede ni debe volver a ser la que fue, no puede porque no hay incentivos para la gente eleve su consumo en grandes porcentajes y no debe, porque nuestro planeta y nuestra sociedad no pueden soportar el consumo actual desmesurado e irracional de la sociedad humana.

    Tu dices :
    “Ignora, porque hoy en día hemos optado por obviar todo lo fundamental, es que desde hace mucho tiempo se conoce a ciencia cierta, de forma exhaustiva incluso, que los dos principales mecanismos culpables de crear y hacer aumentar la desigualdad en las sociedades son, precisamente, la herencia y las rentas del capital.”
    No se de dónde sacas ese “a ciencia cierta” supongo que es resultado de ese “hace mucho tiempo” que también dices. Pienso que hubiera estado de acuerdo con esta sentencia en tiempos de Franco al principio de nuestra democracia, pero hoy en día no creo que sea valida. Y para sustentar mi opinión me valgo de mi experiencia vital. Nací en un pueblo hace unos 57 años, un pueblo relativamente pequeño, en aquel momento unos 23.000 habitantes, en aquellos tiempos se consideraba dentro de la provincia que era un pueblo dónde abundaban los ricos, industriales, propietarios, artistas,..algunos de estos hijos de ricos fueron compañeros de escuela o por lo menos conocidos, en un pueblo de estas dimensiones poco o mucho nos conocemos todos entre nosotros. Si hoy miras el pueblo, ha aumentado la población, ahora estan por los 30.000 habitantes sigue habiendo ricos, algunos son de las mismas familias, pero la mayoría personas de otras familias o procedentes de fuera.¿Qué ha pasado?, hijos que no les intereso el negocio de los padres, hijos que cursaron unos estudios y se alejaron del pueblo, negocios que simplemente perdieron su razón de ser en esta economía globalizada, herencias que al repartirse entre 3 ó 4 hijos se quedaron con patrimonios relativamente modestos, herencias que mal administradas se han evaporado, dilapidado con fines a veces positivos o a veces negativos.
    ¿Qué beneficios tenían los hijos de familias ricas en comparación a mi u a otras personas de familias humildes?
    – Acceso asegurado a la Universidad ( por lo menos los recursos económicos no eran un problema ) (menos universidades, menos facilidades de transporte, gastos de residencia,..)
    – Acceso a cursos complementarios, idiomas, música, seminarios,…que las clases más humildes no nos podíamos permitir
    – Viajes al extranjero y/o a otras ciudades españolas
    – …
    – Y cuando llegamos al mundo laboral y/o empresarial
    – Muchas más facilidades para obtener créditos para levantar un negocio
    – Red de contactos para obtener un buen trabajo o una opción de negocio

    Pienso que muchas veces como ya dice el saber popular es más fácil construir y crear, que mantener lo que se te ha dado sin esfuerzo.

    Y si mi centro aún más en mi persona te puedo decir que ahora con mis años, sin trabajo, viviendo y cuidando a dos padres dependientes( cercanos a los 90 años) una hermana también en el paro. Sin esperanza de volver a tener trabajo, francamente ahora mismo no veo de donde van a salir los ingresos para pagar esos impuestos el día que se mueran nuestros padres (un día de estos) y nos dejen el hogar en que vivimos juntos.. y algo más,.que en buena parte hemos pagado los hijos, aunque en el registro figura a nombre de nuestros padres. Para mi familia esos impuestos son una gran injusticia, y…

    La igualdad de nuestra sociedad se tiene que lograr en transcurso de la vida, dando acceso a todos, a los mismos recursos, CULTURA, sanidad, comida,información, medios financieros,… y disminuyendo las diferencias de ingresos que no se justifican por el trabajo realizado sino por sexo, volumen de negocio, o porque simplemente alguien ha dicho que el cargo ese tiene que cobrar tanto, o el propietario tiene que cobrar cuanto,.. Así crearemos una igualdad ligada al esfuerzo personal. No creo que sea justo desear una igualdad sin contemplar el esfuerzo que dedica ese ser a la comunidad, pero a la vez pienso que todo ser tiene que tener lo mínimo para vivir y a su vez el acceso a los recursos necesarios para igualar, si lo desea, al que esta arriba.

    La administración pública y más en España, es incapaz de repartir la riqueza via recaudación(tanto da el origen) para disminuir las desigualdades, las cañerías estan en muy mal estado.
    La administración pública española es un pozo sin fondo, no hay solución a los déficit públicos, ni aquí ni fuera de aquí(el mundo entero).
    La sociedad pública necesita una cantidad de recursos que no podrá nunca obtener ahora y más en un futuro a partir de la actividad laboral y económica de sus ciudadanos, cualquier acción o pensamiento que no considere esta premisa es postergar la solución a los problemas que asolan nuestra sociedad.

    Vivimos el transito de una sociedad donde el trabajo lo es casi todo en la vida de la persona a una sociedad donde el trabajo sera tan solo un resquicio de la vida de esa persona.

    Comentario por Carlos Codina — 18 marzo, 2017 @ 6:03 pm | Responder

    • Hola Carlos, gracias por tu extenso comentario.

      Explico en el artículo que las herencias y rentas del capital que causan desigualdad económica son las referidas a las grandes fortunas. Por supuesto, no me refería a la herencia que un ciudadano medio pueda legar a sus hijos, ni siquiera a los trabajadores de la generación anterior, que, efectivamente, pudieron ahorrar algo. Para ahondar más en este tema, te recomiendo El Capital en el Siglo XXI, de Thomas Piketty. Dicha obra supone uno de los mayores estudios llevados a cabo hasta la fecha en materia de desigualdad económica; en ella se explica pormenorizadamente, con datos puros y duros, lo que supone en la brecha de la desigualdad (que va en aumento) el hecho de que las herencias derivadas de las grandes fortunas no estén gravadas con impuestos en la proporción debida.

      Dices también que el gasto social y el referido al bienestar en general fue posible en el pasado gracias a la burbuja inmobiliaria, porque generaba grandes recursos impositivos. Habría que añadir que esos recursos no estaban basados en la economía real, de modo que en realidad, estrictamente hablando, no eran recursos de ningún tipo, tan solo, si acaso, la ilusión de unos recursos que nunca existieron. A raíz de este planteamiento, afirmas que, una vez evaporada la etapa de la burbuja inmobiliaria, ya no hay modo de ofrecer todos los servicios que la población requiere, y que además dicha cuestión no tiene solución en el actual sistema monetario y económico.

      Los datos parecen no apoyar tu afirmación. Los déficit que generan los estados palidece al lado de la riqueza privada que se ha generado en las últimas décadas. El problema: hasta un tercio de toda la riqueza mundial podría estar refugiada en paraísos fiscales, sin cotizar un céntimo. El problema de la desigualdad, a día de hoy, es una cuestión de reparto más equitativo de los enormes recursos que ya se han generado.
      Por otro lado, el envejecimiento de la población es menos dramático de lo que intentan hacernos creer. Sencillamente porque se irá produciendo una caída sostenida de puestos de trabajo a consecuencia de la robotización y automatización de tareas. Al contrario de lo que se suele pensar, el problema actual del mercado laboral no es que sean necesarios más puestos de trabajo. Es al contrario: ¡sobran! La cuestión es, ¿estamos preparados para asumir una disrupción semejante? Y, sobre todo, ¿seremos capaces de encontrar una fórmula de reparto equitativo de la riqueza que no se base en el trabajo?

      En cuanto a la última parte de tu respuesta, cuando te refieres a las personas «ricas» que conociste en tu pueblo, dudo que alguna de sus familias pertenecieran al selecto entorno del 1% que controla casi la mitad de la riqueza mundial. Los datos están ahí, ese 1% es cada vez más rico, mientras que todos los demás nos estamos empobreciendo. El sistema económico está expresamente diseñado para que esa desigualdad siga creciendo, para que la riqueza que se genera desde abajo fluya hacia arriba.

      En cuanto al agujero sin fondo que parece ser la administración pública, lo gracioso es que buena parte de ese agujero se debe en una proporción nada desdeñable a la mala gestión que hacen los políticos de la mano de las élites corruptas. Se estima que solo el fraude fiscal (el cual un 70% proviene de las grandes fortunas) podría alcanzar los 90.000 millones de euros… ¿Y no hay recursos? Súmale la corrupción y el despilfarro.

      Ya para terminar, vuelvo a recomendarte la obra de Thomas Piketty, en la cual se validan las desigualdades de las que hablo en el artículo, referidas a la más candente actualidad, y en la que además se ofrecen muchas otras obras de referencia y datos que lo avalan. También de otros economistas como Joseph Stiglitz, Paul Krugman, Jeremy Rifkin, Juan López Torres o Daniel Raventós.

      El futuro no es tan negro como nos quieren hacer creer. Como se anunciaba en la entrada del infierno de Dante: «abandona toda esperanza». La pérdida de la esperanza es el triunfo supremo de la minoría que nos gobierna. En eso trabajan cada día.

      Un saludo.

      Comentario por Iván Bethencourt — 18 marzo, 2017 @ 9:54 pm | Responder

  2. No suena mal eso de colocar impuestos a las herencias de familias ricas. En mi país (Venezuela) una idea similar se aplico a los bancos. Las personas que tenían más plata en el banco pagaban un tasa especial supuestamente para obtener fondos que contribuyeran a mejorar la banca y la sociedad en general o alguna estupidez parecida. El resultado fue que los politicos se agarraron los reales y el sistema bancario venezolano, sin importar el banco, tienen sistemas informaticos bancarios que se caen a cada rato.

    Por lo que esa idea de colocar un impuesto me parece un poco ingenuo de tu parte incluso si se cumpliera. ¿Qué garantia tienes de que ese dinero del impuesto vaya a ser usado para un buen fin, más allá de la “fe” en que haya alguien honrado en el gobierno que lo use apropiadamente?

    Eso es otro aspecto que ningún especialista en economía discute, el problema de cómo la ausencia de honradez sabotea cualquier intento de igualdad estructural o de cualquier otro tipo.

    La única medida que he oido que me parece interesante para reducir la corrupción fue la propuesta de ley que se esta haciendo en Ecuador que prohibe que los funcionarios publicos tengan cuentas en el exterior. Si aplicara en Venezuela, España o cualquier otro país tal vez algo del dinero de los impuestos llegaría a donde tiene que llegar. Tal vez…

    Comentario por Jorge Acosta Torres — 19 marzo, 2017 @ 8:43 am | Responder

    • Hola Jorge, gracias por tu comentario.

      Por desgracia, se ha olvidado o se ha querido olvidar (post-verdad) que en las décadas inmediatamente posteriores a la II Gran Guerra tanto en Europa como en EE.UU. (¡sí, también en EE.UU.!) se aplicaban tasas de impuestos elevadas a las grandes fortunas, incluso por encima del 50%. Asombroso, ¿no? Gracias a ello, se lograron los mayores niveles de igualdad conocidos en la historia. Lo que es mucho decir. Los años que siguieron recogen la procelosa historia de cómo esa gran conquista se fue erosionando a base de hacer concesiones al gran capital, hasta llegar a la situación presente. No hay nada nuevo bajo el sol.

      Luego preguntas: ¿cómo garantizar que los impuestos recaudados a las grandes fortunas (y cualesquiera otros) no se dilapiden en manos de los corruptos? Sabemos que hay sociedades con mayores índices de corrupción que otras, las diferencias pueden ser incluso abismales. La condición humana es la misma en todas partes (no nos equivoquemos), luego, ¿qué elementos podemos detectar en las sociedades más responsables y eficientes en comparación con otras más corruptas? Se sabe que cuanto más transparente, participativa y descentralizada es una sociedad y mejor formados estén sus ciudadanos menos corrupción se producirá en su seno. Y, por supuesto, el nivel de igualdad es una causa coadyuvante con los elementos anteriores. Y viceversa.

      Un saludo.

      Comentario por Iván Bethencourt — 21 marzo, 2017 @ 9:25 am | Responder

  3. Hola Iván,
    o me he leído el libro de Piketty googleando he encontrado la crítica del país(http://cultura.elpais.com/cultura/2014/11/27/babelia/1417094588_821931.html ) en ella leo:
    ” el capitalismo progresa por la desigualdad y suele entrar en crisis por la especulación.”

    Pienso yo que el capitalismo esta llegando al extremo de esa desigualdad, (la sociedad vive en una cuerda muy tensa que se va a romper en cualquier momento) como bien dices tan solo el 1% de la población controla el 50% de la riqueza mundial. Intuyo que cuando tienes una sociedad como la del siglo pasado donde hay diferentes estratos sociales, incluso dentro de la sociedad media hay diferentes niveles,. el subir y bajar de las personas dentro de los estratos sociales puede generar riqueza, Pero en nuestra sociedad el 99% es una masa cuasi homogénea de seres humanos, que apenas pueden variar su situación económica, enclaustrados en los escalafones más bajos. La movilidad es mínima, y siempre dentro de ese 99%. Con la estructura social que tenemos hoy en día si Piketty volviera ha hacer el estudio no sé si llegaría a la misma conclusión.
    Vivimos en una crisis permanente porque el capitalismo se ha reducido a la simple especulación, hoy hacer dinero no es nada fácil trabajando o llevando un negocio, hoy el dinero se realiza especulando.
    También dicen:
    “Observa que la norma general de la evolución económica (salvo los treinta años gloriosos que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial) ha sido que la retribución de los patrimonios (es decir, de las rentas acumuladas por los beneficios pasados) aumenta, en tiempos de crecimiento económico moderado, más rápidamente que la producción y los salarios; el empresario tiende a convertirse en rentista, el capital se reproduce a sí mismo.”

    Ahora ya no se puede ser rentista, los bancos no pagan intereses, ni los volverán a pagar, ahora se especula, compras acciones cuando bajan y vendes cuando suben y/o viceversa, El capitalismo ahora es un casino, uno puede ser un gran accionista de una gran empresa un par de horas, tan solo y ese par de horas haber amasado una gran fortuna Ya no existe la inversión para toda la vida o para como mínimo un largo periodo, tanto da si el negocio esta bien gestionado o no, lo importante es la cotización y su evolución.

    “los salarios pierden peso en la estructura final de rentas” ahora casi el 99% de la población vive de esos salarios y pensiones , las rentas solo las manejan el 1% restante. No hay rentistas dentro de la clase media.

    Piketty propone una solución, un impuesto progresivo sobre el capital, el problema de su solución es que se tiene que aplicar en todo el mundo, todos los estados se tienen que coordinar para recaudar más sobre ese 1% más rico. Esto hoy en día me parece imposible. Aquí en España supongo que dentro de este 1% tendremos a Amancio Ortega, y no sé si entra alguien más. No creo que la desigualdad de rentas de España se solucione diciéndole a este Sr que a partir de ahora nos tiene que pagar a todos los españoles un sueldo, porqué el es muy rico y nosotros somos pobres.

    Estoy de acuerdo con lo que dicen en el país sin haber leído el libro: La visión de Piketty puede describirse como un realismo desencantado

    ——–
    Luego tu dices : “no estaban basados en la economía real” yo creo que la base de la financiación quizás no era real, pero esa financiación irreal generaba una economía muy real, que alimentaba todo tipo de empresas, materiales de construcción, arquitectos, restaurantes, ingenierías, mobiliario, Los recursos no eran reales pero la gente vivia en una realidad muy real, generada por esos recursos irreales.
    Mi pregunta sería ¿toda esa gente que trabajaba en ese mundo ilusorio, dónde tienen que trabajar hoy en dia, cuando ha desaparecido la ilusión?.
    Si en un pueblo se edificaban cada año 100 casas por las que se pagaban impuestos por los permisos, a su vez empresas de construcción, pintura, arquitectura, generaban unos ingresos por los que también pagaban unos impuestos, todos los integrantes de estas empresas a nivel particular de ese mundo ilusorio a su vez realizaban un consumo: coches, restaurantes, turismo,.. por los que la administración volvía a recibir unos impuestos
    Toda esa generación de actividad empresarial y laboral de ese mundo ilusorio cesa y lógicamente también cesa proporcionalmente los ingresos por impuestos de la administración, no creo equivocarme. La administración tiene que seguir iluminando, barriendo las calles, proporcionando seguridad,.pero el mundo de las nubes ha dejado de funcionar ya no pasa por ventanilla,… Ahora una parte de los integrantes de ese mundo han conseguido recrear su vida en otro ámbito pero por lo general sus rentas y su consumo han disminuido considerablemente,.. otros ni tan siquiera han logrado volver a subir el tren y malviven como pueden.

    Luego dices:
    “Los déficit que generan los estados palidece al lado de la riqueza privada que se ha generado en las últimas décadas” Bien volvemos a ese realismo desencantado de Piketty ¿cómo se hace para meter mano a ese 1% de población que guarda la riqueza que generamos entre todos en sus paraísos fiscales? cuando esos privilegiados están repartidos por todo el mundo, la mayoría de los países no tienen a nadie dentro de ese 1%, y no pueden ir detrás suyo para que cubran sus déficit.

    Cada vez habrá menos gente trabajando, menos horas, con menores sueldos y estos con sus cotizaciones tendrán que pagar la pensión de todos los que hayan sido expulsados del mercado laboral por jubilación o por inútiles. Algunos proponen impuestos a los robots,, pero si en un mundo global en España tenemos por ejemplo 1.000 robots, no podemos esperar que esos miserables 1.000 robots paguen impuestos para mantener a media España.

    El fraude fiscal es global a mi modo de ver, por mucho que los gobiernos españoles en un futuro decidan y consigan cobrar más impuestos de los ricos españoles, una buena parte de esa riqueza generadora de desigualdad, seguirá sin estar al alcance de nuestra administración.

    Yo francamente no creo que el sistema se pueda reformar, el sistema económico y monetario se tendrá que refundar con nuevas reglas y para esos quizás tendremos que asistir a la muerte del sistema actual.

    La realidad en que vivimos cambia muy deprisa, las teorías, los libros, las hipótesis envejecen en un plis plas

    Saludos!,

    Comentario por Carlos Codina — 20 marzo, 2017 @ 10:02 pm | Responder

    • Hola de nuevo, Carlos.

      Se han publicado muchas críticas sobre el libro de Piketty, las más ácidas, como podrás imaginar, provienen del sector neoliberal. No hay que considerar su obra como si fuera un dogma, ni mucho menos, pero sí creo que para rebatir sus tesis haría falta un trabajo, como mínimo, igual de denso (en datos) y riguroso que el suyo. No se puede despachar un estudio tan importante con dos frases, como pretenden algunos.

      Dices: «Con la estructura social que tenemos hoy en día si Piketty volviera a hacer el estudio no sé si llegaría a la misma conclusión». Pues ya te puedo decir rotundamente que sí llegaría a la misma conclusión, porque la situación actual (fíjate que el libro es de 2013) deriva de un proceso muy bien calculado y estructurado que comenzó a gestarse a finales de los 70 y que, por otro lado, no es muy distinta de las que ya se han producido en otras épocas, por causas similares.

      Opinas que la desigualdad producida por el capitalismo está llegando al extremo. Es una afirmación un tanto arriesgada, los datos indican que la desigualdad sigue creciendo, pero ¿dónde está el límite? Dependerá de cuánta desigualdad la sociedad esté dispuesta a tolerar, y ya sabemos que estamos dispuestos a tolerar muchísima. Podrían pasar tranquilamente treinta años o más antes de que la gente empiece a cuestionar en serio los mecanismos que la hacen posible. Ojalá no transcurra tanto tiempo, ojalá tengas razón y hayamos llegado al extremo.

      También haces esta afirmación categórica: «Ahora ya no se puede ser rentista, los bancos no pagan intereses». Me parece que eso es una verdad a medias, los bancos no tratan igual a las grandes fortunas. En primer lugar, a nosotros nos podría parecer que en la situación actual de bajos intereses un pequeño ahorro (aunque respetable) de 100.000 € invertido en un fondo de inversión apenas rinde nada, pero a lo mejor no nos da la misma impresión si en vez de eso hemos invertido 100 millones… En segundo lugar, las inversiones que le ofrecen los bancos y agentes financieros a las grandes fortunas no son los mismos que aquellos que están a disposición de los clientes comunes; las grandes fortunas tienen acceso a inversiones cuyas condiciones nosotros ni siquiera podemos soñar. Por cierto, las grandes pérdidas en bolsa suelen producirse entre los pequeños inversores… Y en tercer y último lugar, las grandes fortunas apenas pagan impuestos, y en estos casos es tan importante, si no más, tanto lo que se gana como lo que se deja de cotizar. Las grandes fortunas dejan de pagar miles y miles de millones en impuestos, y eso también es beneficio puro y duro. La cuestión es que, con los datos en la mano, la proporción de beneficio rentada por los grandes capitales está muy por encima de los beneficios obtenidos por el trabajo, y eso provoca una transferencia de riqueza ineluctable hacia el pico minoritario de la pirámide social.
      También dices: «Piketty propone una solución, un impuesto progresivo sobre el capital, el problema de su solución es que se tiene que aplicar en todo el mundo» Así es, se trata de una dificultad muy difícil de soslayar, pero con que solo se aplicara en el seno de la Unión Europea los efectos ya serían espectaculares. Más que nada se trata de que ni hay conciencia social del problema ni voluntad política de solucionarlo. Así de fácil. Lo mismo vale decir de los paraísos fiscales: no, amigo, no es tan difícil de acabar con ellos como nos quieren hacer creer (no se trata de una cuestión de Piketty contra el mundo, es una opinión que comparten muchos y muy insignes economistas). ¿Realismo desencantado? Más bien cinismo interesado.

      Luego dices igualmente esto otro: «yo creo que la base de la financiación [de la burbuja inmobiliaria] quizás no era real, pero esa financiación irreal generaba una economía muy real, que alimentaba todo tipo de empresas, materiales de construcción, arquitectos, restaurantes, ingenierías, mobiliario. Los recursos no eran reales pero la gente vivía en una realidad muy real, generada por esos recursos irreales». Ese juego de palabras no es capaz de rebatir los fríos datos de la verdadera realidad, que eran estos: incluso en el auge de la economía frenética de la burbuja inmobiliaria NOS ESTÁBAMOS EMPOBRECIENDO. Simplemente vivimos una ficción, como cuando jugamos al Monopoli. La crisis no fue otra cosa que el drástico ajuste que se dio cuando caímos desde las alturas de una situación económica absolutamente ficticia al suelo empedrado de la riqueza que verdaderamente habíamos generado en ese periodo.

      En cuanto a la cuestión del reparto de la riqueza (se haga a través de impuestos a los robots, alternativa que no me parece factible, o quizá mediante un renta básica) lo fundamental es ser consciente de que hay recursos suficientes, ahora mismo y de forma fehaciente, como para garantizar al menos los derechos humanos de la población mundial. Si no se puede hacer nada, como pareces sugerir, pues pongámonos cómodos y dejemos que se produzca la catástrofe mientras nos tomamos una cerveza. Además, el hecho de que refundemos el sistema no garantizará un mundo más justo, eso no va a caer por su propio peso, como opinan muchos, que se alegran por adelantado de una posible caída del capitalismo. El futuro dependerá de las decisiones que elijamos tomar, y estas se cimentan por la acumulación inexorable de las pequeñas acciones que elegimos practicar día a día cada uno de nosotros sobre el terreno de nuestras vidas. «No se puede hacer nada», como es lógico, también determinará el futuro en la medida que le corresponda.

      Ya por último, dices: «La realidad en que vivimos cambia muy deprisa, las teorías, los libros, las hipótesis envejecen en un plis plas». Pues eso es precisamente lo que nos quieren hacer creer (es la base misma de la post-verdad): que no hay nada válido ni sólido en lo que apoyarse, que todo puede ser derribado de un momento a otro y en su lugar levantarse cualquier otra cosa totalmente nueva que no tenga por qué ser tributaria del pasado, moldeado a voluntad, (por la voluntad de los más poderosos, se entiende). Si esto fuera cierto, no existiría ningún conocimiento que nos pudiera guiar a través del caos del universo, sería el fin de la cultura como tal (a este respecto te recomiendo humildemente la lectura de La modernidad líquida, de Zygmunt Bauman). Pero, en el tema que estamos tratando, te puedo garantizar (porque además lo puedes comprobar por ti mismo si te apetece) que existen unas constantes estadísticas apoyadas por las más sesudas matemáticas que demuestran la proyección de la desigualdad a través de los siglos y cómo la curva ascendente que dibuja (a excepción de los periodos de guerras mundiales) está basa en unas causas sociales muy concretas y determinadas que se vienen reproduciendo de distintas maneras hasta donde alcanzan los datos en que se basan dichas estadísticas.

      Un saludo.

      Comentario por Iván Bethencourt — 21 marzo, 2017 @ 6:26 pm | Responder

  4. Probablemente me estoy desviando del tema Ivan, pero tu comentario sobre la el capitalismo suscita una pregunta para mí igualmente importante: ¿realmente se puede hablar todavía de capitalismo?

    Mucha gente de izquierda a leido el manifiesto comunistas y varios de los folletines de Marx, pero su obra más gruesa el capital (que ahora en las reediciones recientes abarca cerca de 10 tomos por en la primera versión de tres tomos se recortó mucho de la teoría) no ha sido muy analizada a fondo, en particular el hecho de que ningún momento Marx consideró que un banco o una empresa adquiriese tanto poder como para hacer que el estado tuviese que vender parte de su territorio para pagar la deuda externa (como ocurrió con Grecia) ni considero que las empresas pudiesen comprar politicos y/o cargos politicos (Vease Bush, Trump, Macri y una larga lista de presidentes empresarios que curiosamente siempre consiguen que sus empresas salgan benificiadas de cualquier ley o politica de estado). Creo que seguimos hablando de capitalismo porque no hemos ideado un concepto que explique la realidad actual, pero el capitalismo tal y como se concebía en el siglo XIX y las proyecciones que se hicieron sobre lo que podría llegar a ser (socialismo y comunismo) no sólo no coinciden en nada con lo extraoficialmente a pasado a llamarse “corporativismo” sino que necesita una nueva macro-teoría que lo explique porque realmente no la hay.
    Me parece curioso, pero no hay teoricos que hablen sobre lo que hay más allá del capitalismo ahora que sus alternativas han muerto (por causas varias ya de sobra conocidas).

    No se que te parece mi propuesta, pero sería interesante escribir un libro sobre este tema que realmente no ha sido profundizado, ¿te gustaría participar?

    Comentario por Jorge Acosta Torres — 21 marzo, 2017 @ 10:45 pm | Responder

    • Hola de nuevo Jorge:

      No me considero un experto en la materia, ni mucho menos atesoro conocimientos como para participar en la elaboración de un libro cuya temática se prevé tan extensa como compleja. Agradezco el interés, pero, por honestidad intelectual, debo declinar tu amable propuesta. No obstante, puedo recomendarte el excelente libro de Paul Mason, Postcapitalismo, que además ahonda en las tesis de Marx, en lo que él considera que acertó y en aquello otro que no supo anticipar. Te lo puedes bajar desde esta página: https://www.epublibre.org/libro/detalle/31834

      Mi opinión es que el capitalismo es sobre todo un sistema basado en la supremacía de la propiedad privada (individual), que no es otra cosa que una forma de apropiación (de cosas, de espacios físicos, de ideas), es decir, de dominio y sometimiento, apoyado por una ideología que es el liberalismo político, el cual, a su vez, le suministra los elementos ideológicos que justifican dicho dominio por parte de las élites (los dueños del capital). Como demostró David Graeber en su también sobresaliente obra En deuda, este dominio o apropiación está fundamentado en la violencia y en la degradación de la condición humana, por mucho que hoy en día sus formas más extremas no sean tan evidentes.

      ¿Seguimos aún en algo a lo que se le pueda seguir denominando capitalismo? Creo que mientras existan fórmulas en la sociedad que permitan excluir a las personas del acceso al capital, de los recursos que la naturaleza y la técnica son capaces de proporcionar, y despojarlas de parte de su trabajo o de sus recursos en favor de una clase privilegiada, aún es lícito hacerlo. Por mucho que este se haya transformado en los últimos tiempos, e incluso, por momentos, cueste reconocerlo.

      En cuanto a lo que pueda venir después del capitalismo, estoy de acuerdo con Paul Mason: más que preguntarnos qué sistema construiremos después del capitalismo, de lo que deberíamos preocuparnos es saber qué nuevos seres humanos necesitamos para que este cambio se produzca. Para resumir: más que refundar un nuevo sistema, necesitamos refundar al ser humano. Necesitamos paradigmas y estructuras psicológicas completamente nuevos, una forma novedosa de relacionarnos con el mundo y con los demás seres humanos (y seres de todo tipo). Los seres humanos de hoy en día están obsoletos, la mayoría es incapaz de pensar más allá de los pesados esquemas mentales que han heredado.

      A decir verdad, y como es evidente, el capitalismo ya ha muerto, lo que vemos es solo un zombi. Lo que no ha nacido aún es ese nuevo ser humano que asuma la tarea de enterrarlo y plantar los cimientos de un nuevo mundo. Para eso todavía hace falta una crisis más profunda. Por desgracia hace falta mucho más sufrimiento. Entonces, quizá. Quizá.

      Comentario por Iván Bethencourt — 22 marzo, 2017 @ 11:39 am | Responder

  5. Hola Iván,

    mi intención no es criticar el libro de Piketty más cuando no lo he leido, por mi el libro de Piketty puede ser un libro excelente. Ahora bien me es difícil de aceptar lo que dices “decir rotundamente que sí llegaría a la misma conclusión”, aunque el libro no haga mucho que se publicó(2013) si el estudio se inicio en 1970, la realidad de esas décadas es muy distinta a lo que se ha empezado a vivir en la última década.

    “Opinas que la desigualdad producida por el capitalismo está llegando al extremo. Es una afirmación un tanto arriesgada,” yo pienso que esto concuerda con lo que tu mismo dices en la respuesta a otro comentario ” el capitalismo ya ha muerto, lo que vemos es solo un zombi”. Pienso que vivimos en un momento en que el capitalismo esta dando resoplidos estertóreos, movimientos convulsos , solo falta que un gobierno no pueda pagar las pensiones de jubilación o que un banco de los importantes un día no habrá sus puertas, cosa que no me parece como algo nada improbable.

    Dices: “medias, los bancos no tratan igual a las grandes fortunas. ” si estoy de acuerdo pero eso hace referencia al 1% o al 5% como máximo de la población.Antes existia una clase media rentista que se alimentaba de los intereses de los bancos, hoy en día creo eso no existe, los rentistas en todo caso se alimentan de alquileres y/o dentro de la usura, pero difícilmente encontraremos muchas personas que con sus ahorros puedan vivir.

    Dices: “las grandes pérdidas en bolsa suelen producirse entre los pequeños inversores”, si estoy de acuerdo, la bolsa se ha convertido en un casino y ese 1% ó 5% nos sigue vendiendo la idea que el capitalismo sigue adelante y convence a unos cuantos, que podrán entrar en el su coto particular si son muy listos, más listos que la masa media y saben jugar bien sus cartas en el juego de la Bolsa, Y así, ese 1% sigue amasando más dinero e igualando por abajo al resto del 99%,.extirpando liquidez de la piscina global en la que todos nos encontramos, hasta que no tendremos ni agua para beber y sobrevivir.

    Dices: “La cuestión es que, con los datos en la mano, la proporción de beneficio rentada por los grandes capitales está muy por encima de los beneficios obtenidos por el trabajo,” si estoy de acuerdo y cada vez más y más con los sueldos que hoy en día se pagan, y con los minitrabajos que se encuentran en el mercado. Rescate de Bancos, financiación de gobiernos,..el dinero solo fluye en una dirección, el poderoso 1% y sus lacayos.

    Dices : “con que solo se aplicara en el seno de la Unión Europea los efectos ya serían espectaculares” solo puedo sonreír, me parece que la vieja Europa no es tan importante como muchos se piensan en el mundo global. Esta vieja Europa esta hecha unos trapos.

    Dices : “los paraísos fiscales: no, amigo, no es tan difícil de acabar con ellos como nos quieren hacer creer” el capitalismo con paraísos o sin paraísos es capitalismo.

    Dices : “NOS ESTÁBAMOS EMPOBRECIENDO” no lo discuto, pero para mi eso es palabrería de economistas y políticos, Eso se lo dices a un albañil y a todos los profesionales que en aquella época iban en un coches de lujo, último modelo, iban a restaurantes de copete, se tomaban vacaciones en el quinto pino, se lo dices a los recaudadores de impuestos de pueblos de mala muerte que sus arcas rebosaban semanalmente.

    Dices: “hay recursos suficientes, ahora mismo y de forma fehaciente” si puede ser que si, en este instante ajustando los números(que figuran en libros contables y estadísticas, de dudoso origen, también podrían figurar otros números) que nos de para una renta básica para todos y para que los más ambiciosos y/o trabajadores puedan sobresalir sobre los demás. Pero eso es ahora en este instante, dentro de unos días no creo que sea factible, porque por narices este mundo tiene que reducir su actividad económica y políticos y economistas se tienen de olvidar de esa estribillo: “de pleno empleo”, “crecimiento constante”, aumento del consumo, invertir más,..y ahí todo empezará a descuadrar. Lo importante es que el ser humano admita que cualquier ser humano tiene que vivir dignamente en este mundo, las cifras, los ingresos los pagos, el valor de las cosas son inventos de ese 1%, es estúpido que los humanos seamos los únicos seres en este mundo que necesitamos el dinero para vivir o mejor dicho sobrevivir.

    Dices: ” la acumulación inexorable de las pequeñas acciones que elegimos practicar día a día cada uno de nosotros sobre el terreno de nuestras vidas”, estoy de acuerdo, yo intento tomar a nivel particular las mejores decisiones y elegir las mejores opciones: ayudar, cooperar, compartir, votar, elegir, consumir menos, No puedo cambiar los políticos, los gobiernos(aparte de mi humilde voto por la opción menos mala), la gran economía,.., en eso hago lo de sentarme y tomarme una cerveza, si hay una en la nevera,..

    Pienso que el capitalismo ya ha firmado su sentencia de muerte para mi estamos viviendo algo parecido a lo que sucedió al final de la Edad Media y el nacimiento de la Revolución industrial, pero esa transición será para nosotros mucho más rápida, aunque ahora apenas intuimos el mundo que nos espera.

    Te vas a reír de mi , pero lo que tu llamas como el “caos del universo” tiene una solución muy sencilla AMOR, si llegamos a ese nuevo mundo veremos como el trabajo, el dinero, la ambición la competitividad,… perderán completamente o en gran parte su valor y crecerá la importancia del amor y de la cooperación, solidaridad,.. Por desgracia puede que para aprender esa lección nos tengamos que hundir en el abismo y no todos sobrevivamos a este nuevo mundo.
    Soy pesimista a corto plazo(década, dos décadas) y gran optimista más allá en ese nuevo mundo.
    Si se consigue llegar a ese nuevo mundo, sociedad, reformando el capitalismo será una sorpresa enorme para mi, por desgracia dentro del 99% de la clase media-baja, el 99% son zombis y tan solo un 1% utiliza el sentido común, en su toma de decisiones en esta vida, por dar unos porcentajes cualquiera. Necesitamos para cambiar este mundo que de ese 99% haya una masa crítica que despierte, y creo que para despertar nos tendremos que dar una buena hostia
    El amor no admite la desigualdad, para el AMOR todos somos iguales, con cuerpos deformes, cuerpos atléticos, eminencias intelectuales, con inteligencias alicortas, con grandes estudios, iletrados,… el que uno interprete un papel u otro, es totalmente aleatorio o insignificante,…todos nacemos de la misma semilla, del mismo potencial.
    El capitalismo son ricos, pobres, pecado, culpables, inocentes, infierno, cielo, ángeles, demonios, buenos, malos,.. DESIGUALDAD El capitalismo no admite la igualdad,
    Que tengas un buen día!!

    Comentario por Carlos Codina — 22 marzo, 2017 @ 6:25 pm | Responder

    • Hola Carlos, un placer debatir contigo.

      Intentaré ser breve, a ver si lo consigo.

      En cuanto al libro de Piketty, sigo opinando que es precisamente el espacio temporal que abarca el estudio en que se basa lo que lo dota de un punto de vista más amplio, y nos hace entender el presente con mayor profundidad. Pero es mi punto de vista.

      Bueno, Carlos, no creo que me contradiga cuando digo que el capitalismo está muerto, porque ¡no te puedes imaginar la larga vida que puede tener un difunto!

      Tienes razón, ya no hay rentistas de clase media, lo que ha ocurrido es que esa vía ahora está más lejos de nuestras posibilidades… y se ha ido concentrando en menos manos. Es un efecto de la desigualdad que se produce cuando no se gravan dichas rentas de forma adecuada, es decir, de forma progresiva y exponencial. Y lo mismo con las herencias. Insisto.

      En otro orden de cosas, si la UE decidiera tan solo acabar con los paraísos fiscales que tiene dentro de su propio territorio se liberarían muchos millones de euros que podrían ser invertidos en, por ejemplo, paliar las desigualdades. Sería un pequeño paso, pero un gran comienzo. Sí, seguiría siendo capitalismo, pero esos recursos que se liberarían podrían servir para empoderar a la población y, quien sabe, invertirlos en un verdadero cambio de rumbo. Las posibilidades están ahí, depende de nosotros querer aprovecharlas, existen infinitos mundos posibles.

      En cuanto a la valoración de la burbuja inmobiliaria, mucho me temo que no nos pondremos de acuerdo. Yo lo veo de la siguiente manera: si te compras un coche que no puedes pagar, en el breve periodo que dura el disfrute del mismo hasta que te lo embargan no se puede decir que tu riqueza haya aumentado. Todo lo contrario: serás más pobre que antes, porque ahora tendrás que pagar un deuda que antes no tenías. Se trata de una ilusión, como el que se toma una pastilla de éxtasis para flipar durante una noche de marcha. Y se acabó.

      Para resumirte mi postura respecto a la renta básica, te diré que los medios ya los tenemos. Lo que nos falta es la lucidez para ponerla en práctica. Estamos bastante de acuerdo en este punto, y en que es necesario una toma de conciencia a nivel individual que comporte compromisos y cambios sustanciales en nuestro estilo de vida.

      En cuanto al mundo que vendrá, es muy difícil aventurar hipótesis. De lo que podemos estar seguros es de que el capitalismo no va a durar para siempre, por mucho que algunos lo pretendan. ¿Una transición rápida? ¿Una transición lenta? Me temo que aún necesitamos una crisis mucho más profunda que la actual. O, quién sabe, dos o tres crisis más… A partir de ahí, como decía, existen infinitas posibilidades, entre ellas que las condiciones de vida del planeta se degraden hasta el punto de dificultar la construcción de un mundo mejor para todos. Por eso hay que centrarse más en el presente que en el futuro, en lo que podemos hacer hoy, ahora.

      En cuanto a tu disertación acerca del amor, estoy completamente de acuerdo. Podría parecer más técnico si digo que necesitamos fundar desde cero una cultura que nos haga crecer y madurar en lo emocional (nuestra sociedad sufre de analfabetismo emocional severo), que impregne cada acto de nuestras vidas y sea capaz de conectarnos (más allá de los móviles) y de conectarnos al mundo. Estaríamos hablando de lo mismo, de un sistema de valores absolutamente reseteado. Ya hay algunas iniciativas esperanzadoras que empiezan a implantarse en algunos colegios (aunque en España casi no se ha oído hablar de ello, como siempre).

      Otra vez de acuerdo contigo: el capitalismo no admite la igualdad, deberíamos centrarnos en trascenderlo. Pero mientras exista, y a lo mejor todavía va a seguir existiendo durante mucho tiempo (¡aunque sea de facto un muerto viviente!, recuerda lo mucho que duró el Imperio Romano aun estando corrompido hasta los huesos y hundido), también tenemos la obligación de luchar para hacerlo lo más humano posible.

      Un saludo y que tengas igualmente un buen día.

      Comentario por Iván Bethencourt — 22 marzo, 2017 @ 8:37 pm | Responder


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