El jardín del exilio

26 septiembre, 2017

Tierra yerma

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 4:27 pm
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Tierra yermaROcho millones y medio de españoles están convencidos de que la única alternativa frente al caos y la barbarie es que nos gobierne la mafia, que nos asalten desde el gobierno y las instituciones alegremente y sin cortapisas. Si tal apreciación fuera cierta asumiríamos la terrorífica fatalidad de renunciar para siempre a la justicia y a la igualdad, desposeyendo así de dignidad a la existencia humana y, de paso, tirando al cubo de la basura la humilde aspiración que podamos tener algunos a algún tipo de felicidad o bienestar. Asumiríamos, pues, que la sociedad jamás podrá consistir en otra cosa que en una brutal coexistencia entre alimañas que se vigilan alevosamente para sacarse los ojos unas a otras a la más mínima oportunidad que se presente. Si te sacan un ojo en vez de los dos, ya se puede uno dar con un canto en los dientes. He ahí una definición para la libertad, según semejante contexto.

Pero es que, si este panorama desolador no fuera cierto nos veríamos en la desesperada obligación de concluir que la oposición, la supuesta alternativa a la mafia, o bien está aquejada de una especie de estupidez que le impide establecer las prioridades políticas que acucian al país, o bien es tan sumamente mediocre que es incapaz de presentar un proyecto que ponga fin de una vez por todas a un modelo cuyas entrañas están anegadas por la corrupción, vamos, una cantidad de mierda que no está en los escritos. Lo cual sería igual de terrible que lo primero, si no más.

Sin embargo, créanme, existe una tercera posibilidad aún más penosa. En efecto: que los dos escenarios descritos no sean excluyentes, sino complementarios. Es decir, que no sea cuestión de unos u otros sino de que, en el fondo, nadie tiene ni la más remota idea de qué hacer para que volvamos a tener un horizonte hacia el que los seres humanos podamos dirigirnos como especie y como individuos, al menos con la cabeza medio levantada.

Asistimos como flotando en una burbuja de irrealidad acontecimientos de calado como la elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU., la aprobación en referéndum del brexit de Gran Bretaña o la sorprendente invasión de Rusia de la península de Crimea, sin que en este último caso nadie haya dicho ni mu. Ni los americanos… Qué quieren que les diga, resulta todo muy raro, me siento como si me encontrara inmerso en una pesadilla. No sé. Fíjense si no, y por poner un ejemplo más cercano, en lo que está sucediendo con el proceso de independencia de Cataluña. Los actores implicados se están saltando las leyes a la torera, los catalanes y el gobierno español, y por sorprendente que pueda parecer no se derivan de estos hechos las consecuencias que cabrían esperarse. Ni políticas, ni sociales. Es demencial. De repente los partidos independentistas se ponen a aprobar unas normas tan insustanciales, faltas de forma y de sentido que podrían haberse redactado como fruto de una apuesta entre una peña de borrachos, todo ello con la mitad del arco parlamentario en pie cantando el himno de Cataluña, enardecidos con el puño en alto (como si se hubieran esnifado algo); en el puerto de Barcelona entra un ferry cargado de guardias civiles dispuestos a tomar las calles como en la peor época de Franco; se suspende por orden judicial un acto en Madrid cuyo único objetivo era abrir una mesa de debate sobre la conveniencia o no de celebrar un referéndum en Cataluña…

¿Se dan cuenta? Si hace tan solo diez o quince años nos hubieran contado que iban a producirse acontecimientos de esta índole, lo habríamos descartado por absolutamente inverosímil. Lo grave es que a día de hoy ya no nos extraña nada. Todo entra en la lógica de lo plausible, incluidas las cosas más aberrantes. Ya no hay barreras ni límites, se ha destapado la caja de los truenos.

Quizá el motivo resida en que hemos dejado de creernos el mundo en que vivimos. Me parece que la gente no pude evitar cierta sensación de impostura ante todo aquello que antes dábamos por sentado. Nos hemos dado cuenta de que las instituciones políticas y culturales que dotaban de sentido a nuestra vida y estaban en la base de nuestra identidad, en realidad no eran más que fachada. De repente todo el decorado se nos ha venido abajo, y, ¿saben qué?, resulta que detrás de él tampoco había gran cosa.

La reducción absoluta y sistemática de la totalidad de la vida y sus enormes posibilidades, manifestaciones y recursos a una simple fórmula monetaria con la que especular en los mercados y sacar tajada, ha obrado como una enorme trituradora y reducido a escombros todos aquellos elementos del ser humano que no son mensurables, es decir, casi todo. No ha sobrado apenas nada, quizá tan solo un materialismo egoísta y extremo que busca sobrevivir exacerbándose aún más a sí mismo y que se agota en el consumo efímero de productos industrializados con una fecha de caducidad terriblemente corta.

Podríamos decir que el consumismo es lo único que nos queda, ya no somos capaces de pensarnos sino como agentes del mismo. Pero incluso este último reducto de nuestras propias cenizas está dejando de ser posible. Los recursos del planeta se agotan, la desigual acumulación del capital resultante ocasiona desequilibrios sociales insostenibles a largo plazo, la sociedad de la información está resquebrajando el control sobre la escasez que han venido detentando las exclusivas élites capitalistas. Más allá no hay más que un enorme páramo agotado por nuestros excesos.

En ese paisaje yermo deberemos sembrar nuestro futuro.

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3 comentarios »

  1. Yo soy de la opinión de que entre los pocos que rigen este mundo: ” nadie tiene ni la más remota idea de qué hacer para que volvamos a tener un horizonte hacia el que los seres humanos podamos dirigirnos como especie y como individuos, al menos con la cabeza medio levantada.”,
    Es necesaria una revuelta social que renueve por completo el enfoque de nuestra sociedad con una sociedad mucho más solidaria, cooperativa, con nuevos líderes y un nuevo enfoque que nos aleje de “la competencia por ser primeros en todo y solidarios con nadie”
    Me parece que unos cuantos se tendrán que ir y tendrán que llegar nuevas voces y nuevos líderes que nos conduzcan por nuevos caminos, porque los que ahora hay no tienen ni zorra idea

    Comentario por xiricc — 26 septiembre, 2017 @ 9:44 pm | Responder

  2. Totalmente de acuerdo con el comentario de xiricc, hace falta savia nueva.

    Comentario por Caco — 29 septiembre, 2017 @ 3:41 pm | Responder

  3. gry kasyno

    Tierra yerma | El jardín del exilio

    Trackback por gry kasyno — 4 octubre, 2017 @ 10:07 am | Responder


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