El jardín del exilio

2 octubre, 2017

Millennials: la disrupción que nos espera

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 8:19 am
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MillenialsEstoy en la parada de la guagua —del autobús— y escucho la conversación de una pareja de personas mayores cuya temática versa inevitablemente sobre el conflicto que tiene en vilo a toda España en las últimas semanas: el proceso independentista catalán.

Una cosa es lo que quieren hacer y otra muy distinta, lo que pueden hacer —sentencia la señora, dejando caer la mano desde lo alto con el pulgar y el índice unidos en un gesto vehemente e inapelable—.

Desde luego —concede el señor—, no sé lo que se ha creído toda esa gente; si la ley dice una cosa hay que cumplirla, y ya está. Yo me quedo asombrado.

El diálogo entre ellos transcurre por esa línea argumentativa de la indignación contra quienes, según las tesis oficialistas, desean romper el país. Otras personas mayores siguen con interés la conversación y asienten en silencio. Los tres o cuatro jóvenes que se encuentran presentes ni siquiera se dignan en separar la vista de la pantalla de sus móviles.

Observo a esos mayores, sus rostros preocupados, desconcertados, y no puedo evitar un sentimiento de piedad. Buena parte de sus hijos y, ya con entera seguridad, la casi totalidad de sus nietos han crecido con una visión bastante diferente de la realidad. Es de sobra conocido que a veces los niños se ponen muy pesados, hacen demasiadas preguntas. Antes se despachaban con un «esto es así porque te lo digo yo». Y punto. Pero las cosas han dejado de funcionar de ese modo, y desde hace bastante tiempo. Afortunadamente.

Que lo digan los padres modernos, hoy en día se ven en la difícil tesitura de tener que proporcionar respuestas coherentes y bien razonadas a sus hijos. «¿Por qué mamá?» «¿Por qué papá?» Si no lo haces, tus hijos no te respetarán. Las vías de hecho —la alpargata o el cinto—, ya no son una opción. Es la razón por la que el sistema educativo se está viniendo abajo; unos niños perplejos asisten impotentes al extemporáneo intento de meterles las materias y los rígidos planes educativos por las buenas, así porque sí. El sistema educativo aún espera que los estudiantes se queden sentados en silencio mientras se les imparte unos saberes cuya utilidad apenas alcanzan a entender.

Craso error. Los jóvenes están en una onda totalmente distinta. Los mayores intentamos desprestigiarles clasificándolos despectivamente de millennials (generación del milenio), les acusamos de que pasan de todo, de que no respetan nada, de que no tienen ningún proyecto de futuro, etc. No es así. La cuestión es que ellos no necesitan ningún proyecto de futuro, ellos ya están con los pies plantados en él, y ese mundo en el que están viviendo ahora mismo no se parece un ápice al que nosotros intentamos legarles.

Vuelvo al conflicto catalán. Resulta ser que un nutrido grupo de intelectuales de izquierda ha firmado un manifiesto en contra del referéndum, por considerarlo un fraude. Sin lugar a dudas tienen argumentos poderosos de su lado, se muestran muy sensatos y ponderados. Pero, vean, casi sin excepción pertenecen a las generaciones más antiguas. En definitiva, esgrimen razones que ya no sirven para este tiempo, la historia les está pasando por encima; los jóvenes (y los no tan jóvenes) quieren votar, y no se atienen a razones ni a los rígidos formalismos de algunas democracias. Este es el mundo que está emergiendo: el de individuos cuyas ideas propias consideran tan válidas y con tanta autoridad como las de cualquier otro, las defienda un intelectual o la Virgen Santísima. Se trata de un mundo horizontal. Un mundo P2P.

El único motivo por el que las viejas estructuras que nos empeñamos tanto en defender no han saltado ya por los aires se debe a que los millennials les ha tocado un momento singular de la historia. Por primera vez en mucho tiempo las nuevas generaciones —al menos en el Primer Mundo— son inferior en número que las más antiguas, carecen de fuerza demográfica. Pero ya ven lo que esto pude durar. Un suspiro. Lo que tardemos los mayores en ir estirando la pata.

Después de eso, para los que no se adapten, solo quedará la amarga melancolía. Quizá reunirse en pequeños grupos aislados para compartir recuerdos de un pasado que nunca más volverá a ser.

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5 comentarios »

  1. muy buen artículo !!

    hace años que te leo , ya casi que podríamos ir a tomar un café hehe

    pues si , quizás cuando ya no estemos lo que construyan sea mejor quien sabe…

    saludos

    Comentario por francesc — 2 octubre, 2017 @ 9:52 am | Responder

    • Gracias francesc, es una alegría poder compartir este pequeño exilio de las ideas contigo.
      Saludos

      Comentario por Iván Bethencourt — 2 octubre, 2017 @ 1:00 pm | Responder

  2. Pues tiene toda la razón. No sé por qué a España le cuesta tanto el cambio. Y si la soberanía reside en el pueblo y al pueblo no se le escucha… Pues quién se está saltando las leyes?

    En fin! Espero que la ignorancia se vaya difuminando con los años y los ciudadanos luchen, pero bien, por una sociedad mucho mejor!!

    Comentario por yaizabr — 2 octubre, 2017 @ 2:24 pm | Responder

  3. Es normal en el ser humano el miedo al cambio, más cuando venimos de unas décadas de una cierta estabilidad y progreso en lo económico y social. Nadie quiere perder lo que tiene, o a lo que tiene derecho,.. El problema es que el futuro no nos garantiza lo que tenemos o a lo que tenemos derecho si seguimos con las mismas reglas.
    Sin cambios difícilmente vamos a poder seguir manteniendo el estándar de vida que hoy conocemos, pero muchos creen que es totalmente al reves, que para mantener nuestros estándar de vida mejor no cambiar nada.
    El miedo nos ancla y nos hace tropezar, conforme vayamos venciendo nuestros miedos al cambio, avanzaremos o nos quedaremos anclados o nos daremos un tostón.
    También ocurre como con el Brexit que los que votan sobre el futuro van a vivir muy poco de ese futuro, y en cambio los que más van a sufrir o disfrutar ese futuro no votan o no pueden votar. Gente que tiene 60, 70, años ahora deciden el mundo del futuro del que muy probablemente van a vivir como máximo 30 años.
    De todos modos entramos en una fase de cambios muy acelerados en nuestra sociedad y vida, o nos acostumbramos a los cambios o vamos a perecer en el camino.

    Comentario por xiricc — 11 octubre, 2017 @ 5:09 pm | Responder


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