El jardín del exilio

15 enero, 2018

Aquellas pequeñas cosas que un día dimos por hechas

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 4:07 pm
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Prisión para la menteLa ignorancia no tiene tanto que ver con la falta de datos o de un conocimiento concreto —en ese aspecto cada uno pecamos de ella en alguna medida— cuanto con el presuntuoso convencimiento de que todo lo que necesitamos saber se circunscribe a un pequeño círculo cuyo centro converge en nosotros mismos, convertidos en una especie de agujero negro. El ignorante eleva la pierna y el alcance de su meada le sirve para trazar la frontera del universo, todo lo que pueda haber allende le resulta absolutamente prescindible.

La ignorancia es lo inmediato sin atender los costes que conlleva, es estar ciego a los lazos que nos unen con los demás y a las consecuencias de nuestros actos, es vivir en un presente desconectado del pasado y el futuro, es concedernos la importancia de la que carecemos, mucho más allá de la humilde mota de polvo que en realidad somos. Es lo vulgar, lo mezquino, lo insignificante, lo banal. La oscuridad y la destrucción.

El ignorante no necesita la verdad, él solo se basta, se la crea a su medida y la difunde fervorosamente convencido. Su terreno, su complaciente ciénaga: la postverdad, la prostitución del lenguaje cuya red de significantes dota de sentido a cuanto nos rodea. (more…)

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2 enero, 2018

Adiós a Lolita

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 8:46 pm
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LolitaEntre los que pertenecemos a una generación cuya madurez se gestó en los mimbres del siglo XX a menudo nos preguntamos, con un deje de nostalgia que denuncia los años que vamos acumulando encima, por qué ya no se producen grandes películas o grandes obras como antes. Parece una propensión natural del ser humano, llegadas ciertas etapas de la vida, caer en esa falacia tan recurrente y reafirmativa de que todo tiempo pasado fue mejor. Tampoco se trata de eso, pero es cierto que la incertidumbre que ha traído consigo el presente siglo, derivada del agotamiento de un modelo socioeconómico y cultural que hasta ahora confería sentido a nuestras vidas, ha hecho añicos el paradigma tan aceptado de un progreso lineal del que cabía esperar siempre un futuro mejor. Estamos comprobando en tiempo real que aquellas distopías imaginadas no hace mucho por la literatura, lienzos de un futuro plausible pero distante, cada vez se proyectan hacia épocas más cercanas, hasta el punto de preguntarnos si ya no estaremos viviendo de facto en alguna de ellas.

En definitiva, las amplias avenidas del progreso que nos conducían de forma inexorable a un futuro brillante, de repente se han desdibujado. Así pues la decepción ha dado paso a una abrupta ira e indignación, pero inmediatamente después, de forma ineluctable, también al miedo. Y de ahí al pánico no hay más que un paso de baile. Sucede que a la gente, cuando se ve sometida a un estado semejante de aprensión, le da por hacer muchas tonterías. De pronto la desconfianza mutua y la tensión se disparan, el mundo se puebla de enemigos taimados a los que hay que combatir para protegernos de sus oscuras garras; de pronto el mal se camufla subrepticio entre los aconteceres más elementales del devenir cotidiano y los medios para combatirlo nunca parecen suficientes, se hace imprescindible restringir, regular, vigilar obsesivamente; de pronto todo el saber de la humanidad acumulado a lo largo de los siglos parece no servir de nada, bienvenida otra vez la superstición y la superchería, bienvenida, pues, la postverdad. Hay que andarse con cuidado: cualquier declaración a día de hoy es susceptible de ofender a cualquiera, de ser multada o de ocasionar una pena de prisión. Hay que tomar cuidado con lo que se publica en las redes sociales, y qué no decir de hacer un chiste que invada el terreno de lo políticamente correcto, la religión del mundo moderno. La esfera del humor, particularmente, atraviesa por momentos tenebrosos, ya son unos cuantos los humoristas que han sido condenados por la Justicia. Es la peor señal posible, atentos: el mal no es sino la ausencia de sentido del humor, se trata ni más ni menos que del rasgo que mejor nos define como seres humanos en la acepción más positiva del término. Así que imagínense. (more…)

3 noviembre, 2017

Hablemos de la vida, es decir, de la muerte

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 1:13 pm
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HalloweenBasta observar lo que hacen los mayores y lo que hacen los jóvenes para darse cuenta del enorme abismo generacional que se ha abierto entre unos y otros y del tamaño del cambio que se avecina a partir de que la demografía cruce determinado umbral, no mucho más allá de unas pocas décadas. Llega el Día de Todos los Santos y, mientras los cementerios se llenan de figuras vetustas cuyas cabezas aparecen pobladas de blanco y sus rostros cargados de gestos solemnes, en una realidad que parece paralela el resto de la sociedad se entrega con fervor a otros rituales mucho más lúdicos, una amalgama de influencias procedentes de la cultura celta, el cine y la literatura, potenciadas y supervitaminadas por el marketing y la industria. El Halloween es el típico ejemplo de cómo vaciar de contenido una tradición y convertirla en una excusa más, como si ya tuviéramos pocas, para seguir alimentando el consumismo.

Las calles, los comercios y las escuelas se llenan de dráculas, frankenstains o zombies de todo tipo, pero una vez más hemos logrado soterrar el verdadero espíritu que palpitaba tras dicha festividad, que no es otro que evocar la memoria de los que se han ido y rendirles homenaje. Está claro: detenernos a reflexionar sobre la muerte y el destino a ella asociado no es que nos inspire precisamente a acudir a fiestas o centros comerciales. Todo lo contrario, más bien nos invita al recogimiento y la introspección. Seguro que está a punto de saltar alguien para recordarme que no podemos permitirnos el lujo de detenernos un solo momento y perder así la oportunidad de aumentar el PIB, los índices bursátiles o el empleo… (more…)

31 octubre, 2017

Catalanes, españoles: aquí manda Don Dinero

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 3:33 pm
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Don DineroLa prueba más palpable de que no se produjo la independencia unilateral de Cataluña, como hubieran querido quienes la proclamaron hace unos días (¿querían hacer eso realmente?), es que al día siguiente hasta el último independentista catalán seguía haciendo sus compras en euros. A ver, amigos, no, lo siento: ningún país del mundo puede hacer uso de la moneda europea y de las condiciones que de ella dimanan sin haberlo pactado con la Unión Europea y sus estados miembros.

Hablemos en serio. Si tú de verdad has proclamado la independencia de un territorio, en el siguiente acto debes poner sobre la mesa los recursos que la hagan factible, es decir, tienes que haber creado ya tu propia moneda. Sí, venga, instauremos ahora mismo un banco central y pongámonos a imprimir billetes, ji ji ji, ja ja ja. Pero, ay, ¿saben qué diferencia existe entre un simple papel y uno con valor monetario? ¿De dónde surge el valor del dinero? Ese es el quid de la cuestión y la primera incógnita que un grupo secesionista debe despejar antes siquiera de pensar en dar el primer paso hacia una hipotética independencia. Lo demás son cuentos chinos.

Muchos están convencidos de que una república catalana unilateral es imposible porque ningún gobierno de peso la reconocería. Se equivocan. Bastaría con que su moneda fuera aceptada por los bancos y la pusieran a circular por el sistema financiero. Al día siguiente podríamos tener hasta el propio Gobierno español reconociendo el nuevo estado. Lo que pasa es que llegar hasta este escenario requiere el cumplimiento de una serie de arduas condiciones, y ya sabemos cómo se las gastan los bancos a la hora de imponer sus condiciones… Exploremos este camino. (more…)

25 octubre, 2017

El sueño de La Alhamabra

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 4:39 pm
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mocárabesLo de hacer turismo cada vez lo llevo peor, si me apuran les diré que no existe nada más impostado y presuntuoso. Y aun, si me apuran un poco más, que estamos triturando el planeta con el objetivo de convertirlo en un inmenso parque de atracciones en el que dar rienda suelta a nuestra inabarcable voracidad de consumir sensaciones y experiencias superficiales, masificando y gentrificando los espacios hasta desposeerlos de su verdadera esencia, paradójicamente esa misma que tanto ansiamos aprehender (aunque luego nos conformemos con su versión comercialmente adulterada). En fin, parece ser que apenas existe ya un lugar en el ancho mundo cuyas esquinas se encuentren libres de tiendas de souvenirs y restaurantes de comida rápida, razón que me conmina a pensármelo dos veces antes de emprender un viaje.

He de asumirlo de este modo, lo mío es el exilio por vocación…

Sin embargo un compromiso ineludible me llevó a Granada, y por ende, de forma inevitable, a La Alhambra. Acudí al emblemático monumento asumiendo todas las precauciones imaginables, imbuido de una renuencia funesta que se alimentaba del recuerdo de vivencias anteriores en otras partes del mundo de las que ha quedado más que nada un regusto agridulce. Las hordas de grupos conducidos por afanosos guías turísticos y el tamaño de la cola en el acceso me hicieron temer lo peor. (more…)

2 octubre, 2017

Millennials: la disrupción que nos espera

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 8:19 am
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MillenialsEstoy en la parada de la guagua —del autobús— y escucho la conversación de una pareja de personas mayores cuya temática versa inevitablemente sobre el conflicto que tiene en vilo a toda España en las últimas semanas: el proceso independentista catalán.

Una cosa es lo que quieren hacer y otra muy distinta, lo que pueden hacer —sentencia la señora, dejando caer la mano desde lo alto con el pulgar y el índice unidos en un gesto vehemente e inapelable—.

Desde luego —concede el señor—, no sé lo que se ha creído toda esa gente; si la ley dice una cosa hay que cumplirla, y ya está. Yo me quedo asombrado.

El diálogo entre ellos transcurre por esa línea argumentativa de la indignación contra quienes, según las tesis oficialistas, desean romper el país. Otras personas mayores siguen con interés la conversación y asienten en silencio. Los tres o cuatro jóvenes que se encuentran presentes ni siquiera se dignan en separar la vista de la pantalla de sus móviles.

Observo a esos mayores, sus rostros preocupados, desconcertados, y no puedo evitar un sentimiento de piedad. Buena parte de sus hijos y, ya con entera seguridad, la casi totalidad de sus nietos han crecido con una visión bastante diferente de la realidad. Es de sobra conocido que a veces los niños se ponen muy pesados, hacen demasiadas preguntas. Antes se despachaban con un «esto es así porque te lo digo yo». Y punto. Pero las cosas han dejado de funcionar de ese modo, y desde hace bastante tiempo. Afortunadamente. (more…)

26 septiembre, 2017

Tierra yerma

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 4:27 pm
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Tierra yermaROcho millones y medio de españoles están convencidos de que la única alternativa frente al caos y la barbarie es que nos gobierne la mafia, que nos asalten desde el gobierno y las instituciones alegremente y sin cortapisas. Si tal apreciación fuera cierta asumiríamos la terrorífica fatalidad de renunciar para siempre a la justicia y a la igualdad, desposeyendo así de dignidad a la existencia humana y, de paso, tirando al cubo de la basura la humilde aspiración que podamos tener algunos a algún tipo de felicidad o bienestar. Asumiríamos, pues, que la sociedad jamás podrá consistir en otra cosa que en una brutal coexistencia entre alimañas que se vigilan alevosamente para sacarse los ojos unas a otras a la más mínima oportunidad que se presente. Si te sacan un ojo en vez de los dos, ya se puede uno dar con un canto en los dientes. He ahí una definición para la libertad, según semejante contexto.

Pero es que, si este panorama desolador no fuera cierto nos veríamos en la desesperada obligación de concluir que la oposición, la supuesta alternativa a la mafia, o bien está aquejada de una especie de estupidez que le impide establecer las prioridades políticas que acucian al país, o bien es tan sumamente mediocre que es incapaz de presentar un proyecto que ponga fin de una vez por todas a un modelo cuyas entrañas están anegadas por la corrupción, vamos, una cantidad de mierda que no está en los escritos. Lo cual sería igual de terrible que lo primero, si no más. (more…)

16 septiembre, 2017

La verdad del sufrimiento (y de todas las crisis habidas y por haber)

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 9:39 pm
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Piedra en el camino IIAfirmaba Buda Gautama allá por el 500 a.C. que los seres humanos en su afán de procurarse la felicidad terminaban, paradójicamente, por generar aún más sufrimiento, un poco al estilo de la Ley de Murphy. Esto es así, según él, porque esa búsqueda infatigable generalmente está teñida de egoísmo, una especie de ceguera intelectual cuyo extremismo nos lleva a pensar que nuestro yo no posee ninguna conexión con el yo de los demás y con el mundo que ilusoriamente pensamos existir «fuera» de nosotros. Así pues, la raíz del sufrimiento consiste en la satisfacción de los deseos de un yo que está convencido de que solo debe rendir cuentas a sí mismo y que todo lo demás puede quedar en segundo plano o directamente ser mandado al cuerno.

De haber podido es casi seguro que el bueno de Gautama habría puesto como ejemplo mejor acabado de su doctrina, en sentido negativo, la situación a que nos ha abocado el capitalismo actual, con su individualismo feroz, su delirante sentido de la competitividad y su curioso concepto de «externalidad» para calificar los daños colaterales que provoca su irresponsable actividad. Su objetivo es la satisfacción máxima que cada uno sea capaz de procurarse, al precio que sea. Es decir, al precio de la oferta y la demanda… que no suele incluir las demandas del medio ambiente, de las especies amenazadas o de los miles de seres humanos que pasan hambre o subsisten en entornos devastados por la guerra.

Todavía hay quien se asombra de la increíble capacidad de supervivencia demostrada por el capitalismo. En los años sesenta del siglo pasado algunos miembros de la élite capitalista entraron en pánico, el movimiento contracultural que empezó a gestarse entonces parecía amenazar el estructurado sistema de valores imperante y, en consecuencia, la privilegiada posición en la que estaban instalados. Si la gente se dedicaba a drogarse y a hacer el amor, ¿quién iba a trabajar y mantener todo el tinglado? La historia se encargó de evidenciar que no había nada que temer. La rebeldía, el hippismo, el ecologismo, el naturalismo y muchas otras corrientes se convirtieron en productos de consumo masivo; la experiencia vivida —los sueños y aspiraciones de una generación que se atrevió a imaginar un mundo distinto— se transmutó en una experiencia producida en la cadena de montaje de una fábrica, empaquetada y puesta a la venta en cualquier tienda a precio de saldo. (more…)

17 marzo, 2017

La igualdad, el pastel y el hambre

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 7:54 pm
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Reparto del pastelEn estos días está teniendo lugar uno de esos debates que no conducen a nada, de esos que vienen con el sello inconfundible de esta modernidad —líquida, que diría Zygmunt Bauman que nos ha tocado vivir: sin matices, sin perspectiva histórica y flotando en la más absoluta superficialidad de los datos (lo que, ni más ni menos, viene a ser la tan mentada post-verdad). En estos días la gente se pregunta, no sin algo de razón, por qué el gobierno —de las comunidades autónomas en este caso, aunque con la complicidad del gobierno central— se ha sacado de la manga la ocurrencia de que las herencias deben estar gravadas con impuestos. Y, bueno, ha prendido la indignación. Dicen, «no tiene sentido, los bienes que yo lego a mi muerte ya se llevaron en su día la mordida correspondiente de Hacienda, ¿a santo de qué nos vienen ahora con eso de que debemos volver apagar por ellos?, ¡es una medida confiscatoria!»

Quemados por la llama insaciable de los recortes sociales y presupuestarios al uso, ya lo que nos faltaba —se sigue escuchando por ahí— es que nos crujan por dejarle una pequeña herencia a nuestros hijos, castigados como están, y como si fuera poco, por el paro y la precariedad laboral. La cosa se ha ido calentando y ya han surgido campañas de recogidas de firmas en Internet y hasta se ha convocado una manifestación.

Inhalo profundamente y, a continuación, no puedo evitar soltar un largo y fatigado suspiro. No, la cuestión que subyace a este asunto no puede ventilarse en dos líneas, por mucho que así lo demande la cultura (in)mediática del titular fácil y la crónica irreflexiva. Fíjense por dónde, haría falta recuperar ese arte milenario, ya casi olvidado, de tomar cierta distancia de las cosas y, en el silencio del amor —como diría el inolvidable rey del desierto de Ciudadela, de Antoine de Saint-Exupéry—, sopesar cuidadosamente los elementos que se presentan a juicio, sin restar un ápice a sus contradicciones intrínsecas. Qué lujo.

Tomemos distancia, pues. (more…)

8 enero, 2017

No, la renta básica no te va a caer del cielo

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 10:25 pm
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multinacionalesNunca se dirá lo suficiente para combatir esa autocomplacencia a la que tiende de forma irremisible el ser humano, como si de una droga anestésica se tratara. La autocomplacencia no es más que otra manifestación de ese pensamiento débil distorsionado del que les hablaba en mi anterior artículo. Seguimos en las mismas. Y seguiremos.

Al rebufo de los modismos informativos —ya se sabe cómo funciona la industria de consumo mediática—, en los últimos tiempos ha tocado hablar de la amenaza de los robots y la utomatización y el modo en que nos van a quitar el empleo. Pero, nada, ya han salido los de siempre a tranquilizarnos, no hay nada de qué preocuparse. La lógica que siguen estos especímenes autocompacientes es muy sencilla, de hecho son verdaderas auotridades del reduccionismo ramplón. La idea es esta, les va a encantar:

Sí, van a venir los robots, sí, nos van a quitar el empleo, pero, ¡amigo!, si eso sucede, si todos nos quedamos sin trabajo y sin ingresos con los que consumir ¿quién le va a comprar los productos a los ricos, a las multinacionales o a los dueños del capital? ¡Ajá!, están atrapados, pobrecillos —hasta empiezan a darnos lástima, ¿verdad?—, no les va a quedar más remedio que repartir un buen bocado de su riqueza para que el sistema siga funcionando, porque si no, ¡aaamigo!, el chiriguito se viene abajo. Y eso ellos no lo desean, no son tontos, ¡a que no!, por eso se verán abocados al callejón sin salida de impulsar, ellos, así alegremente, una renta básica universal (en adelante RBU). Bum, solucionado. Y, lo mejor de todo: nosotros no vamos a tener ni que movernos del sofá, caerá tan oportunamente como el agua de mayo. Luego de lo cual ingresaremos en una especie de Shangri-La donde todos seremos felices y comeremos perdices (seguramente congeladas, trituradas con piel y hueso y embutidas en dos rodajas de pan rancio del McDonald’s) y bla bla bla… (more…)

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