El jardín del exilio

12 marzo, 2016

Ni ser ni no ser (¿entonces qué?)

Ser o no ser

Fue quizá el príncipe Hamlet, el inmortal personaje creado por Shakespeare, quien mejor resumió la cuestión central de la existencia humana con su icónica y, podríamos añadir, desesperada frase: ser o no ser. Es decir, y ni más ni menos: ¿qué somos en realidad? O, lo que es lo mismo, ¿qué no somos? Más aún: ¿por qué deberíamos ser o, en su caso, no ser? De modo que, planteado en estos términos, queda claro que estamos abocados a una cosa o a la otra. He aquí la cuestión, he aquí nuestra condena inapelable.

El problema del ser (en definitiva, qué son las cosas en sí mismas y, por extensión, cada uno de nosotros) ha ocupado a la filosofía occidental desde sus inicios, fue el tema por excelencia del clasicismo griego. Son célebres las muchas disquisiciones y teorías de los filósofos clásicos alrededor de este espinoso asunto. Sin embargo, en mi humilde opinión, la filosofía oriental ha resuelto con mayor solvencia el dilema del ser. Para el Budismo, en concreto, los fenómenos no son más que una confluencia de causas complejas que emergen ante nuestros sentidos, adquiriendo de esta guisa una existencia aparente: aquella que le otorga nuestra percepción. Es decir, por detrás del ser no hay nada, no hay una entidad a la que podamos identificar, más que como una mera apariencia etiquetada por nuestra mente. (more…)

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