El jardín del exilio

12 marzo, 2016

Ni ser ni no ser (¿entonces qué?)

Ser o no ser

Fue quizá el príncipe Hamlet, el inmortal personaje creado por Shakespeare, quien mejor resumió la cuestión central de la existencia humana con su icónica y, podríamos añadir, desesperada frase: ser o no ser. Es decir, y ni más ni menos: ¿qué somos en realidad? O, lo que es lo mismo, ¿qué no somos? Más aún: ¿por qué deberíamos ser o, en su caso, no ser? De modo que, planteado en estos términos, queda claro que estamos abocados a una cosa o a la otra. He aquí la cuestión, he aquí nuestra condena inapelable.

El problema del ser (en definitiva, qué son las cosas en sí mismas y, por extensión, cada uno de nosotros) ha ocupado a la filosofía occidental desde sus inicios, fue el tema por excelencia del clasicismo griego. Son célebres las muchas disquisiciones y teorías de los filósofos clásicos alrededor de este espinoso asunto. Sin embargo, en mi humilde opinión, la filosofía oriental ha resuelto con mayor solvencia el dilema del ser. Para el Budismo, en concreto, los fenómenos no son más que una confluencia de causas complejas que emergen ante nuestros sentidos, adquiriendo de esta guisa una existencia aparente: aquella que le otorga nuestra percepción. Es decir, por detrás del ser no hay nada, no hay una entidad a la que podamos identificar, más que como una mera apariencia etiquetada por nuestra mente. (more…)

1 diciembre, 2012

Pequeñas bocanadas de libertad

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 5:15 pm
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lDesde hace un tiempo a esta parte me he pasado de lleno y sin contemplaciones al libro electrónico. Esta tecnología me parece un avance fundamental, toda una revolución, aunque muchas personas aún se resisten a abandonar el papel, aferrándose a sensaciones como el tacto, el olor o a la presencia siempre elegante de una encuadernación luciendo en una estantería. Es una pena, porque si hiciéramos una apuesta decidida por el formato digital ahorraríamos al medioambiente, y por ende a nuestra propia calidad de vida, la tala de millones de árboles. Aparte de que, con dicho formato, podemos compartir libros y documentos de forma libre e inmediata, sin importar a qué cantidad de personas ni donde se encuentren: la difusión de la cultura y el saber se vuelven casi universales, casi alcanzan la perfección. Digo casi porque, a pesar de todo, queda por remover una importante barrera para que de verdad la universalización de la cultura, la cultura libre, así como el libre disfrute de todos los bienes esenciales para la vida (la cultura sin duda lo es), constituya una realidad incontestable: las barreras económicas —artificiales— que condenan a la miseria y a la muerte a millones de seres humanos. Para ellos esta revolución tecnológica que está teniendo lugar en ciertas partes del planeta carece de sentido y me figuro en las antípodas de sus preocupaciones cotidianas. (more…)

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