El jardín del exilio

23 octubre, 2016

La muerte de la socialdemocracia

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 5:15 pm
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rosa-desangradaDespués de una virulenta, agotadora e infructífera batalla ideológica, librada ya desde los albores del Siglo XIX, se pongan como se pongan los más acérrimos defensores marxistas o socialistas, la dolorosa verdad no es otra que esta: la izquierda nunca ha sido capaz de ofrecer una alternativa real al capitalismo, a todas las injusticias y sufrimiento que provoca a millones de excluidos, a quienes niega el derecho a una existencia digna. La caída del Muro de Berlín en 1989 certificó de un plumazo lo que todo el mundo ya sospechaba: el comunismo estaba destinado a hundirse bajo el peso descomunal de su enorme e ineficaz maquinaria burocrática. Y lo peor de todo: no fue ni por asomo más justo que el capitalismo. Era el fin de la gran utopía de la clase obrera. Aunque… ¿fue algún día un sueño de la clase obrera? ¿Soñaba el proletariado de verdad con el comunismo? Lo pongo en duda. Quizá con una situación algo más justa, pero no necesariamente con el comunismo.

Así las cosas, aunque ya mucho antes de la caída del Muro, una izquierda realista se acogió a la socialdemocracia como último bastión de su discurso en favor de las clases medias y trabajadoras: su buque insignia, el estado de bienestar. La estrategia consistía en presentar una cara más amable y dulcificada del capitalismo, un capitalismo cuyos excesos serían corregidos por un estado democrático fuerte y al servicio de los ciudadanos. Más aún: se alentó la idea de que el capitalismo, bien regulado, obraba en beneficio de todos; era algo bueno y saludable, casi lo natural…

Entonces vino el segundo varapalo para la izquierda, de hecho, su tiro de gracia: la gran crisis del 2008. La dicotomía consistía en lo siguiente: el enorme tinglado del estado del bienestar dependía de que el gran capital pudiera seguir creciendo en manos de una minoría privilegiada. Porque, bueno, si tenemos hospitales, colegios, seguridad, prestaciones por desempleo y jubilaciones garantizadas para todos ¿a quién le importa? Ah, pero —algo que parecía impensable hasta no hace mucho— ¿y si el gran capital de repente se ve amenazado? Pues hay que rescatarlo, recuerda: tu bienestar depende de su buena salud… Entonces los gobiernos de todo el mundo, con los de signo socialdemócrata a la cabeza, detrajeron recursos que los estados destinaban a prestaciones sociales para salvar al sistema de la quiebra o, lo que es lo mismo, la posición de privilegio de las élites capitalistas. Para que quede claro: si un gobierno socialdemócrata, ese que defiende tan apasionadamente los derechos sociales y la igualdad, en última instancia se ve obligado a elegir entre una reducida minoría y millones de ciudadanos pobres y de clase media… la propia lógica de sus tesis lo empuja irremisiblemente a alinearse con los poderosos. La socialdemocracia está acabada. Lo cual también significa que es el final de esa bonita idea del estado del bienestar. (more…)

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