El jardín del exilio

28 diciembre, 2016

La era la post-verdad, el no a ser libres

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 10:31 am
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miedo-a-la-libertadEl mundo se está convirtiendo en un lugar cada vez más solitario, al menos para mí. Según se puede apreciar por el uso de los móviles y las redes sociales, las personas nos comunicamos más que antes, como suele decirse, nos pasamos el día enganchados. Seguramente me he quedado obsoleto, pero mi impresión es que la cantidad ha pasado por encima de la calidad, la comunicación se ha convertido en un batiburrillo masivo de las más variadas cosas, un demasiado de aquí y de allá, sin continuidad en los asuntos, sin profundidad en los contenidos.

No quiero darles pena pero, sí, me siento solo. Me invade una soledad inmensa cuando compruebo con más frecuencia de la que me gustaría la imposibilidad de entablar una conversación mínimamente enriquecedora con alguien. En tales ocasiones, me sucede depararme con todo tipo de vaguedades, indefiniciones, contradicciones y una multitud impresionante de presunciones gratuitas, dando al traste con cualquier posibilidad de una comunicación genuina. Será impresión mía, pero percibo en la mayoría de las personas una confusión aterradora acerca de la realidad que les circunda. Concretamente he detectado dos elementos principales que, a mi juicio, dan cuenta de este desconcertante fenómeno.

El primer elemento tiene que ver con desvirtuar de un modo torticero lo que se ha dado llamar el pensamiento débil, un concepto acuñado por el filósofo italiano Gianni Vattimo. El pensamiento débil aspira a ser una herramienta de entendimiento en un mundo globalizado en el que conviven simultáneamente diversos puntos de vista, haciéndose imprescindible, en aras del pluralismo, descartar los dogmas y las fórmulas restrictivas para abrirnos a la libre interpretación de los hechos y la realidad. 

Sin embargo, la versión del pensamiento débil que se ha acabado imponiendo es una especie de relativismo sin fondo que nos lleva a considerar que, por ejemplo, todos llevamos razón, o una parte de ella, aun en el caso de que defendamos posiciones contrapuestas; todos haríamos lo mismo en circunstancias similares; en última instancia todos somos igual de hijoputas; la humanidad no ha avanzado una pizca siquiera una relación de sujeción feudal es asimilable a un moderno contrato de trabajo—; desde que el hombre es hombre siempre han existido asesinatos, corrupción, ricos y pobres, por lo tanto no hay más que resignarse; mi opinión vale tanto como la de un premio Nobel en su campo de investigación, etc. El pensamiento débil, este último tipo al menos, es como una enorme cuchilla que sega todos los matices y pone cada cosa a la altura de las demás sin ningún tipo de pudor ni consideración. Una vez que entra en escena, el diálogo está muerto. (more…)

23 julio, 2016

Sí, la igualdad

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 12:17 pm
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Igualdad IIImagínate que todos fuéramos iguales. Aguarda: aunque no te lo creas, es necesario hacer un ejercicio de imaginación, porque nunca, NUNCA, ha existido en el mundo algo parecido a la igualdad (bueno, quizá en los albores de la prehistoria o en las sociedades de cazadores-recolectores). Sí, ya sé que estás a favor de ella, que crees firmemente en sus principios y que te figuras que todos lo somos. No esperaba menos. Pero, así y todo… imagínate por un momento que todos somos iguales… A ver qué pasa.

Imagínate que tú eres, no sé, carpintero, y que yo soy, por ejemplo, albañil. Tú y yo somos iguales, de modo que intercambiamos servicios libremente, de igual para igual. Tu trabajo vale tanto como el mío; pongamos que tú me confeccionas y me montas una cocina y yo te hago una reforma del baño. Nos damos la mano y, después del intercambio, ni tú me debes nada ni yo te lo debo a ti. Porque, es lógico, somos iguales.

Eso no quiere decir que tú no puedas ser más rico que yo, o lo contrario. Habría dos maneras de que esto sucediera.

a) Tú eres más currante que yo. Empleas más horas de trabajo, luego sacas más beneficios.
b) Tu trabajo es más cualificado. Has invertido muchas más horas que yo en formación, luego tu trabajo vale más que el mío y sacarías más rendimientos aunque ambos trabajáramos las mismas horas.

Una sociedad donde imperara un tipo de igualdad radical como el que acabamos de describir estaría vacunada de plano contra los grandes desequilibrios sociales y de clases. Sería imposible que se dieran en una proporción que llegara a desestabilizarla. Aunque, insisto, las complejidades de cada individuo harían inevitables situaciones de conflicto y agravios comparativos. No estoy describiendo un mundo ideal, ni lo pretendo. De eso no hay quien nos salve. (more…)

4 enero, 2014

¡Despierta (tienes cadenas por todo el cuerpo)!

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 6:49 pm
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Mariposa-encadenadaLlevo tiempo rumiando el mejor modo de escribir este artículo. Le he dado vueltas y más vueltas. No sé qué hacer para que puedas entenderme, pese a que el mensaje que me dispongo a transmitirte es muy sencillo, de hecho se trata de algo que tienes delante mismo de tus ojos. Y no es precisamente una minucia. Todo lo contrario: es gigantesco, monumental. Entonces, ¿cómo es posible que me vea obligado a dar tantos circunloquios? Es frustrante.

Pero quizá ahí radique el problema: en la magnitud de lo que intento hacerte ver. ¿Cómo contemplar una montaña si estás justo encima de ella? ¿Cómo vislumbrar la jungla si la espesura vegetal te ensombrece la visión y no te deja espacio más que para dos palmos a partir de tus narices? Y te digo más, ¿sabes esa musiquilla que lleva tanto tiempo puesta que ya ni siquiera eres capaz de oír? Uno juraría que todo está en silencio, pero no: esa musiquilla repetitiva y machacona sigue tocando… y nosotros bailando a su ritmo.

De modo que necesito que te concentres, que hagas un esfuerzo de comprensión. Voy a apagar por unos minutos esa horrible música de fondo, o a despejar un poco la jungla, o a proporcionarte algo de distancia para que por fin puedas ver la montaña a la que estás subido. ¿Preparado?

No obstante, antes de empezar, he de advertirte de un segundo problema, también preliminar. Cuando trato de este asunto con los demás inmediatamente surge el siguiente reproche: “¿qué sucede, te crees una especie de iluminado? ¿Me estás diciendo que eres el único capaz de darte cuenta de la VERDAD?” A ver. No soy ningún iluminado. Tampoco soy el único, ni mucho menos, que sabe algo acerca de esto que voy a contarte; en realidad sé menos que la mayoría. Porque, sí, hay mucha gente que habla de ello, gente ilustrada (no como yo…), pero sus voces no llegan a los circuitos estándares de noticias, y cuando lo hacen el mensaje se difumina en ese gigantesco maremágnum de ruido informativo y estímulos publicitarios intrascendentes que nos envuelve y aturde las 24h. del día. Ya sabes, la musiquilla esa…

Bien, allá voy. (more…)

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