El jardín del exilio

3 diciembre, 2016

El odio subyacente

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 10:06 am
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odioNo existe mayor perversión que aquella que niega la realidad asumiéndola como si ella misma no estuviera siendo negada, dándole una pátina superficial que la camufla de lo contrario. Así pues, cuando el poder que nos subyuga consigue convencernos de que tal poder no existe, de que sus prescripciones son en realidad un ejercicio espontáneo de nuestra libertad, podemos estar seguros de que ha alcanzado el mayor grado de perfección y victoria al que se puede aspirar. En ese momento el individuo queda totalmente aniquilado; es el fin de la existencia como acto sublime de la creación. El cinismo y la mentira han triunfado en toda su plenitud.

En este escenario desolador, el sucedáneo de individuo que cree ser tal se maneja por el mundo convencido de la solidez de una realidad cuya percepción apenas tiene substancia. Este individuo desposeído de sí mismo cree a pies juntillas que es libre, que ha superado el machismo, la xenofobia o el racismo. Cree incluso que su sistema de valores tiene algo que ver con la democracia. La realidad que le han prefabricado y lo envuelve hasta en sus actos más cotidianos e ínfimos así parece confirmárselo. Pero nada de cuanto le circunda y asedia de la mañana a la noche lo ha decidido él, todo le viene dado, es decir: pensado, producido y empaquetado para que pueda consumirlo y sentirse «libre».

Son muchos los que se asombran de la emergencia imparable de los fascismos por todo el mundo, o de la elección en EE.UU. de un personaje como Donald Trump. ¿Cómo es posible? ¿Cómo se explica que un negro le vote a un supremacista blanco, una mujer a un misógino, un extranjero a un xenófobo o un pobre a un multimillonario que se vanagloria de no pagar impuestos? Es de locos. Pero, por otro lado, es una consecuencia bastante previsible. (more…)

25 septiembre, 2014

Los jóvenes de hoy, una generación acorralada

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 11:54 am
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nini3Despotricar acerca de las nuevas generaciones, de cómo ya no hacen las cosas igual que antes, de su falta de iniciativa o de respeto debe ser tan antiguo como la vida en comunidad, desde nuestros primeros ancestros. Se sabe que hasta Sócrates se quejaba de los jóvenes de su época. En definitiva, el choque generacional se ha producido y seguirá produciéndose siempre, es inherente a la condición humana. Haríamos bien en acostumbrarnos. Si bien, con un importante matiz: los avances tecnológicos, cada vez en mayor número y producidos cada vez a mayor velocidad, propician importantes cambios sociales que amplifican de manera significativa este conflicto intergeneracional. A esto también hay que acostumbrarse, se trata de un cambio de paradigma crucial en la historia de la cultura humana.

A la generación actual se le ha reprochado multitud de cosas, me parece que habrá que decir algo en su favor. Porque, a pesar de cuanto podamos echarles en cara, lo cierto es que entre todos hemos erigido un mundo abiertamente hostil a los jóvenes, no hemos sido capaces de construir nada a su alrededor que les haga sentirse bienvenidos. Más bien los hemos puesto entre la espada y la pared.

Empezamos por que el sistema productivo actual no deja casi margen de tiempo para que las parejas puedan siquiera desear tener hijos. El mensaje no es que los niños sean una fuente de alegría, una experiencia que nos puede completar como seres humanos. No. El mensaje es que son un estorbo. Un estorbo, casi siempre, a nuestras aspiraciones profesionales, sobre todo en lo que a la mujer se refiere. Es una pena que la sociedad de consumo actual otorgue más importancia a trabajar en una tienda, en un despacho o en una fábrica que a criar un niño. Es una muestra más de lo enfermo que está este mundo. Como si una persona no tuviera toda la vida por delante para trabajar cuando fuera necesario. (more…)

27 octubre, 2012

El mundo ya ha cambiado. ¿Has cambiado tú?

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 9:22 pm
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Como suele decirse, en ocasiones no vemos el bosque a causa de los árboles; estamos cansados de perseguir algo y, sin embargo, puede que el objeto de nuestra búsqueda esté delante mismo de nuestras narices, o incluso lo tengamos encima. Mucho hemos hablado en este humilde blog de la necesidad de un cambio profundo en la sociedad y la manera en que hemos de relacionarnos con el mundo y con los demás, fundamentalmente, de un cambio en nuestro sistema de valores. Hemos abordado muchos temas, casi todos relacionados con la economía, aunque no exclusivamente; hemos abogado por distintas iniciativas y posibles soluciones, a modo de modesta contribución. Casi siempre con la intención de infundir esperanza en un mundo cada vez más carente de ella —y créanme que sin esperanza no hay humanidad posible—, de dibujar un futuro accesible y realista en el que podamos creer con ilusión. El mensaje siempre ha sido, en definitiva, tomar conciencia para establecer los cambios que aseguren en el futuro un mundo más sostenible y equitativo, sin aspiraciones de alcanzar el Paraíso ni negar las muchas imperfecciones inherentes a la condición humana. No me considero un ingenuo. (more…)

18 septiembre, 2012

Trabajar

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 12:29 pm
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Si el ser humano moderno, el ser humano industrializado, supuestamente libre y orgulloso de sí mismo, se preguntara por el tiempo que dedica a la educación de sus hijos —o siquiera acerca de la posibilidad de tenerlos—, a estar con ellos, así como con su pareja y seres queridos, a hacer las cosas que le gustan, a comer, a dormir; si se preguntara por el futuro, por sus posibilidades en la vida, a lo mejor independizarse de sus padres, por el nivel de realización que ha alcanzado o lo útil que se siente para la sociedad, por su salud mental y en general; incluso si se preguntara qué clase de persona es o aspira a ser, muy probablemente la respuesta giraría entorno a un punto que parece monopolizar toda su existencia: el trabajo. Todo, absolutamente todo, está organizado en nuestra sociedad para satisfacer las necesidades del trabajo que se tiene o se pretende tener. Todo.

Vivimos para el trabajo, en él empeñamos la vida por entero, todo lo que somos como seres humanos. Esto es así, literalmente, si tenemos en cuenta que ya desde la más tierna infancia nos están adoctrinando para convertirnos en máquinas de trabajar, en eso consisten las escuelas y las universidades, y que nuestra última etapa de la vida, los afortunados que lleguen a la vejez, la dedicamos a recuperarnos de su pesada carga y de los sinsabores que hemos tenido que tragar por su causa. (more…)

30 agosto, 2012

La cobardía que nos consume

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 4:38 pm
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Hace días que mi cuerpo se consume en un monumental enfado, una fiebre que ha prendido con una virulencia devastadora, como si hubiera sido repentinamente tomado por una de esas enfermedades que arraigan misteriosamente y no remiten, una impotencia que se me ha agarrado a la garganta y parece ahogarme. Luego me doy cuenta de que, en realidad, lo que siento es tristeza. Y no es por este modelo de vida absurdo que hemos erigido y que se derrumba a la vista de todos, impúdicamente, como un castillo de naipes. Ni siquiera por la incertidumbre de lo que vendrá después. Tiene que ver con la percepción de una oscura niebla que se cierne sobre todos nosotros: el modo en que una sociedad, presa del miedo, se convierte en un nido de cobardes.

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