El jardín del exilio

8 enero, 2017

No, la renta básica no te va a caer del cielo

Filed under: Articulos — Iván Bethencourt @ 10:25 pm
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multinacionalesNunca se dirá lo suficiente para combatir esa autocomplacencia a la que tiende de forma irremisible el ser humano, como si de una droga anestésica se tratara. La autocomplacencia no es más que otra manifestación de ese pensamiento débil distorsionado del que les hablaba en mi anterior artículo. Seguimos en las mismas. Y seguiremos.

Al rebufo de los modismos informativos —ya se sabe cómo funciona la industria de consumo mediática—, en los últimos tiempos ha tocado hablar de la amenaza de los robots y la utomatización y el modo en que nos van a quitar el empleo. Pero, nada, ya han salido los de siempre a tranquilizarnos, no hay nada de qué preocuparse. La lógica que siguen estos especímenes autocompacientes es muy sencilla, de hecho son verdaderas auotridades del reduccionismo ramplón. La idea es esta, les va a encantar:

Sí, van a venir los robots, sí, nos van a quitar el empleo, pero, ¡amigo!, si eso sucede, si todos nos quedamos sin trabajo y sin ingresos con los que consumir ¿quién le va a comprar los productos a los ricos, a las multinacionales o a los dueños del capital? ¡Ajá!, están atrapados, pobrecillos —hasta empiezan a darnos lástima, ¿verdad?—, no les va a quedar más remedio que repartir un buen bocado de su riqueza para que el sistema siga funcionando, porque si no, ¡aaamigo!, el chiriguito se viene abajo. Y eso ellos no lo desean, no son tontos, ¡a que no!, por eso se verán abocados al callejón sin salida de impulsar, ellos, así alegremente, una renta básica universal (en adelante RBU). Bum, solucionado. Y, lo mejor de todo: nosotros no vamos a tener ni que movernos del sofá, caerá tan oportunamente como el agua de mayo. Luego de lo cual ingresaremos en una especie de Shangri-La donde todos seremos felices y comeremos perdices (seguramente congeladas, trituradas con piel y hueso y embutidas en dos rodajas de pan rancio del McDonald’s) y bla bla bla… (more…)

5 agosto, 2014

La renta básica universal, una idea absurda… o no tanto

red-renta-basica-600x300Existen pocas cosas en una sociedad que más reproches morales suscite que la llamada “sopa boba”: no hacer nada y que encima te paguen por ello, claro está, a costa del esfuerzo de los demás. ¿Quién no querría tal cosa para sí? Hombre, todo el mundo, si bien estaríamos de acuerdo en que si la mayoría hiciéramos lo mismo reventaríamos el sistema, sería insostenible. Pero entonces llegan unos señores, vamos, unos “perro flautas”, y de repente se ponen a arengar acerca de que todo hijo de vecino, por la sola condición de ciudadano que lleva estampada en el carné, debería recibir una renta fija pagada por el estado. Así, por la puta cara, sin realizar contraprestación alguna. Dicha propuesta, como es lógico, ha levantado toda una ola de críticas en su contra. Resulta obvio que esta gente está loca, a ver, a quién se le ocurre… Seguramente hablamos de cuatro gatos marxistas bolivarianos cuyas aspiraciones en la vida se cifran en el parasitismo más degradante y de la peor calaña.

Sin embargo, luego empiezas a darle vueltas a las cosas y poco a poco descubres que no se trata de una idea tan descabellada como pensabas, y que incluso tiene su lógica. Y más aún: que seguramente estamos abocados, si no a implantarla en un futuro próximo, al menos a considerarla muy seriamente.

Lo que ocurre es que el concepto de renta básica universal es como un tren que choca de frente con esa moral atávica del esfuerzo que se nos ha inculcado generación tras generación, grabada ya a hierro y fuego en nuestro subconsciente e incluso en los genes. Se trata de uno de esos principios cuya raigambre penetra hasta el tuétano medular de nuestra civilización y sin el cual casi no podríamos siquiera explicarnos a nosotros mismos. El trabajo, el esfuerzo, el ahorro y… cómo no, el consumo. Es como una blasfemia, un jarro de agua fría en todos los morros. (more…)

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